Carta a un desconocido

Hola, ¿cómo estás? ¿te acuerdas de mí? solíamos tener planes de una vida juntos, caminábamos de la mano y sabíamos el aroma y el sabor de nuestra piel… ahora ya no lo recuerdo, quizá tu tampoco, pero sé que mí cabeza apenas alcanzaba a tus hombros y que tú querías que dejara mi cabello largo.
Sabes, es extraño, como la vida nos conecta con algunas personas, los aprendemos de memoria, y luego nos separa para volver a aprendernos de memoria otros cuerpos, otras vidas.


Alguna vez nos amamos con la misma intensidad con la que lastimamos después, a veces me pongo a pensar cómo es que dos personas pueden llegar a sentir tanto dolor en sus huesos y aún así seguir amándose, ¿es loco no? ¿qué clase de persona sensata acepta un amor masoquista?… definitivamente una que no lo es. 
Recuerdo que siempre traías olor a pino, me decías que yo era rara porque me gustaba ir a caminar al cementerio pero aún así soñabas con casarte conmigo… pero eras inestable en cuanto a tus palabras y me pedías que te esperara,

¿que esperara a qué?

¿a que te decidieras?

¿a que estuvieras al fin dispuesto a amarme como me lo merecía?

Te lloré tres años, tres años resignada a la idea de amarte por el resto de mi vida, resignada a conocer chicos a los cuales siempre los compararía contigo, resignada a estar sola por el resto de mi vida.
Hoy me acuerdo de todo eso y sonrío, era tan ingenua, no sabía que la vida nos enseña primero a sufrir por amor para luego darnos lo que realmente nos merecemos.


Al recordarte no puedo sentir nada, quizá esos tres años fueron suficientes como para darme cuenta de cuanto yo valía, y de que muchas personas van a pasar por nuestras vidas dejando huella pero no destinos. 
Fuiste alguien importante, pero no sabes cuanta paz me da ya no sufrirte, no dolerte. Hoy puedo hablar de ese daño que nos causamos con la madurez que se merece, porque soy una mujer nueva, una mujer amada a tiempo completo por mí y por él, una de las personas más puras que he conocido.

Gracias a ti puedo escribir sobre el amor propio, sobre la reconstrucción de mi alma, sobre todos los errores que tuve que cometer para luego conocerlo a él, a él que borró mágicamente todo el dolor en una sola noche, ¿puedes creerlo? cuando las cosas tienen que suceder, simplemente suceden, sin dar vueltas, sin pensarlo, solo llegan en el momento indicado.


Seguramente te acuerdes de mí, creo que al fin de todo a ti te costó más que a mí aceptarlo, porque después de tantos años me seguiste buscando… pero ya no me generabas nada, absolutamente nada, sólo esa clase de cariño que sientes cuando recuerdas una parte de ti que en algún momento fue feliz. Ahora solo somos dos extraños con recuerdos en común y en caminos totalmente opuestos, ¡y que bueno!

Escrito por Jessica Gonzalez
Ilustrado por ChrissBraund


1 comentario

Loreto Fajardo · 28/04/2019 a las 3:09 AM

Amo realmente como escribes! Lo que siento y no explicarlo, lo expresas en tus palabras, que hermoso

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