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Ella y él Especial de Navidad

Ella: hace un año las cosas eran tan distintas, despertaba con notas debajo de la almohada, con citas inesperadas, con meriendas sorpresa.

Fue por ti que aprendí a amar nuevamente la navidad, fuiste tú quien colocó la estrella en —nuestro— arbolito de navidad, y fuiste tú quien encendió también la estrella dentro de mí que me hizo creer nuevamente en el amor… ¿continuará…?

Capítulo 2

Todas mis navidades contigo.

Navidad nos pone nostálgicos, tal parece que el clima, las luces, y los sabores de las comidas típicas nos remueven el pasado, haciendo que recordemos más de la cuenta.

Tal parece que cada vez que el arbolito de navidad se enciende, lo hace también esa chispa que tenemos por dentro que nos lleva a querer estar con seres que ya no comparten nuestros días junto a nosotros y que ahora cada quien está viviendo sus recuerdos por separado.

Tranquila/o es solo una etapa, un proceso que va a durar un poco más, respira que esto también va a pasar.

Descripción de personajes para Año Nuevo

He agregado descripción a cada personaje con el fin de que los conozcas a fondo y sepas un poco de su historia.

Te dedico la luna de esta noche

Sé que hoy no fue el mejor de los días, también sé que estás cansada y que a veces quieres lanzarlo todo a la mierda, que ves los días oscuros y que no encuentras la salida.

También sé que eres una persona valiente y que no se da vencida tan fácilmente. Que aunque por dentro sientes miedo es mucho más grande tu fortaleza.

Sé que no puedo luchar tus batallas, porque eso te corresponde a ti, solo te diré que al final del día, cuando tus hombros se sientan cansados, sepas que estaré con mi cursilería, y este cielo maravilloso que nos arropa para decirte cuanto te apoyo y todo lo que siento por ti.

Cuentas conmigo.

Siempre.

¿De qué país verás el eclipse?

Menciona en los comentarios a quien te haya pasado por la mente.

Gracias a todos por el gran apoyo que le han dado a mi novela, gracias por sus fotos y sus comentarios sobre el libro.

Se encuentra disponible en Amazon a nivel mundial aquí

Ella y él, todas las historias tienen un final. Chriss Braund

Después de un año escribiendo e ilustrando esta historia, para mí es un gran placer poder presentarles algo que nació desde lo más profundo de mi corazón y que hoy se ha convertido en un hermoso libro ilustrado que quiero que llegue hasta tus manos. Te invito a leer cómo comenzó esta historia.

Ella y él, libro disponible en amazon.

¡Gracias por leer! ahora te invito a que en la casilla de comentarios me digas de qué país me lees y qué te pareció este preview de la historia.

Te invito a escribirme y así conectarnos un poco más. Si deseas adquirir el libro, puedes hacerlo a través de Amazon.com ingresa aquí

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El momento es ahora

¿Qué hay en la última hoja del libro?

Supongo que, en algún momento te das cuenta que debes continuar adelante y que no tiene sentido seguir pausado ante la vida.

Tal vez sea la única manera de honrar a los que no pudieron seguir a tu lado y se sentaron en el camino a esperar más respuestas o esperar simplemente que pasara lo que quedaba de vida.

De momento pierdo las fuerzas y mis rodillas se cansan, lo único que deseo es echarme en el piso y no andar más, entonces lloro y me deprimo, y todo se vuelve una bola de nieve que sin darme cuenta me transforma en avalancha y me rompe todo lo que me sujetaba.

Mis ojos presenciando cómo se marchitan algunas rosas que se aferran a las espinas y no florecen, deciden hacer daño sin siquiera saber su potencial.

He estado esta noche observando al pasado y me pude dar cuenta que, a medida de qué pasa el tiempo, vamos fotografiando buenos momentos mientras anhelamos otros, pero, sin darnos cuenta estamos contando una historia que va de a poco, cómo esta madrugada, cómo dos tortugas intentando acercarse una a la otra. Y sin darnos cuenta, ya hemos cruzado fronteras, ríos y tempestades.

Hoy he querido quedarme en cama, y se ha vuelto costumbre, pero mirando tus fotografías de sonrisas lejanas, me pude dar cuenta de que, en algún momento yo me encontraré en tu posición y alguien estará en la que me encuentro hoy.

Creo que, hay días que vienen, pero los que se van ya no tienen vuelta atrás. La hoja que acaba de pasar ya no se repetirá y los lugares que un día visitamos se quedarán intactos en nuestra memoria.

Primera secuencia: “Donde todo terminó” —Andreina Perez A.

“Empezaré por donde todo terminó, porque así comienza nuestra historia, por el final.”

Íbamos en el coche, en una carretera cubierta de neblina, de casualidad si podíamos ver a la via. Nacho manejaba despacio mientras yo iba en el asiento del copiloto abobada, mirándolo fijamente, no podía dejar de verlo. Lo confieso, estaba enamorada de él, de lo prohibido… más adelante entenderán porqué.

Era la primera vez que estábamos solos, nuestro amor era de esos donde no hacían falta los besos, no hacía falta tocarnos para amarnos; bastaba con mirarnos, y para llegar a un orgasmo, tan solo tenía que tomarme de la mano. No podíamos estar juntos y lo sabíamos, yo siempre mantuve lo que me gusta llamar “integridad” de nunca enamorarme de hombres ajenos, en este caso, fue distinto, le fallé a mis valores, y perdí mi integridad enamorándome de él.
—¿Qué hacía?—me pregunté mil veces, y lo callé, siempre respeté su compromiso, nunca dije nada, ni siquiera lo sufrí. Pero un pasado desconocido me ataba a él… todo se escondía en un silencio irónico entre mensajes y palabras, él no aguantó y un día me lo confesó, sentíamos lo mismo, pero siempre conscientes de que el silencio era lo único que podría mantenernos unidos.

Yo no quería que él rompiera con su chica, y tampoco quería ser el tipo de mujer a las que llaman “rompe hogares”. Perdí la cabeza, hablábamos todos los días y en un punto se convirtieron en pláticas de amor. Me sentía mal, pero al mismo tiempo me preguntaba ¿Cómo puede estar mal, algo que se siente tan bien?— Las dualidades e ironías de la vida.

En fin, les resumí un poco lo que somos, o lo que nunca fuimos. Nuestro primer y último minuto juntos, porque así es la vida, un segundo, y en nuestro primer encuentro de miradas fijas (Lo sé, que pésimo momento, él manejaba y aún así no parábamos de mirarnos)

—Cuando te veo, siento que te he amado an….— me dijo Nacho, mientras tomaba mi mano y fue ahí cuando nuestra historia, esa que nunca comenzó, terminó, con una luz blanca y un sonido que nos quitó la vida.

“El no pudo casarse con el amor de su vida, y yo no pude conocer al mío, por muy enamorada que estaba de Nacho, la imposibilidad me explicaba, que él no sería el amor de mi vida, solo ese amor que después de tantas decepciones, me devolvió las ganas de amar, y de creer en los “ahoras’ que mañana se convierten en un breve e ilógico ‘para siempre’.”

De pronto desperté, en un hospital vacío, me paré de la cama para buscar una enfermera, el ambiente tenía un color extraño, no lo puedo describir. El hospital estaba en buen estado, pero vacío. A lo lejos vi una sombra y me acerqué lo más rápido que pude con mi equipo intravenoso, y para mi sorpresa era Nacho.

—¿Dónde estamos?— Pregunté, confundida pero feliz de verlo.
—No lo sé, pero sé que no pertenecemos aquí.— Respondió. – Ven, sígueme.
—¿A dónde vamos? — le pregunté.
—A buscar la vida, a amarnos, necesito amarte en vida, me cansé de amarte solo en mis sueños, aunque algo me dice que esto no es un sueño.— me respondió, por primera vez seguro de un posible ‘nosotros’.

Un sonido lineal nublaba mi mente, y la imagen de Nacho se desvanecía ante mis ojos.

Ya nada tenía sentido, hasta que de pronto…… 

Desperté y mi cuerpo no era mi cuerpo, desperté en un cuerpo de 15 años, y me llamo Alicia, según una mujer a la que automáticamente llamé “madre”, quien me despertó para ir al colegio.    

Mi nombre real es Maia,  la que te cuenta ésta historia, esperando que un día, otra vida, me presente de nuevo contigo.

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Misiles, crónicas de un amor roto

MISILES, no es un poemario más, no es un libro que leerás sin salir ileso, definitivamente no. He descubierto que en la tristeza hay mucha belleza y que no todos saben apreciarla; aprendí a darle acogida en el lado izquierdo de mi pecho porque sé que me dará la lección necesaria a su debido tiempo. Seré sincera, MISILES es un libro para llorar, para sacar afuera todo el dolor que deja un amor no correspondido, es una oportunidad para mirar de frente a tus heridas y darles amor, mucho amor propio. Estas son las crónicas de un Amor Roto que traen consigo un peso demasiado grande, y no sólo me refiero a rupturas amorosas, aquí hay poesía tejida con la triste historia de nuestra humanidad, ¿te animas a leerlo?

TERRORISMO EMOCIONAL

Hubo un atentado y tengo miedo
estoy aterrada
agazapada en un rincón de la casa
abrazando mis piernas
hiperventilando.

Miro hacia todos lados
esperando la próxima bomba
que acabará con mi corazón 
de una vez por todas.

Hubo un atentado y mis latidos lo saben
se oyen tan fuerte que me aturden
y siento que el pecho se me abrirá al medio.

Sé que ya lo dije
pero «tengo miedo».

Abro los ojos
y ahí estás tú, otra vez
la persona que tanto amo
jugando conmigo…
¡maldito asesino!

Al parecer, tú tampoco te das cuenta
porque lo que ves derrumbarse
es solo tuyo cariño,
todo lo bueno que había en mí -para ti- se rompe

en mil pedazos frente

a tus ojos,

y tú sigues ahí,

mudo

Las veces que te dije «te extraño»
caen como misiles a mi lado
destruyendo todo a su paso
así, como bien supo hacerlo
tu indiferencia

Ya no tengo fuerzas
para sostener lo insostenible
necesito irme de aquí,
ver cómo me rompo del todo
para darme cuenta de que no merezco
un infierno sin placer ni amor,
porque solo eres gloria cuando eres dios
y me das tus ofrendas
sin tener que pedírtelas.

Hubo un atentado aquí dentro

Hay fuego, mucho fuego
(arde Siria, Palestina y mi inocencia)

Hay escombro, mucho escombro
(de un 11 de setiembre y de mis sentimientos)

Hay heridos, miles de heridos
(en los trenes de Madrid y en todo mi cuerpo)

hay llanto en un mundo y medio
y

no
te
mereces
ni
la
cuarta 
parte
de
esta puta tristeza,
pero aun así apuntas hacía mí
acribillas mi existencia
y arrasas con todo lo que hay a tu paso,
me vuelvo polvo.

Quizá sea por eso que me abraza la pena
quizá por eso me ahogo con mis palabras
quizá por eso lluevo de vez en cuando
para no ahogarme y morir de sed.

Tú me convertiste en un pueblo fantasma
lleno de recuerdos tristes
con cicatrices y grietas
donde una vez hubo luz, vida… risas.

Ahora todo es un constante salto al vacío
desde que tu voz se rompió frente a mi pecho
y ya no encontré cuerda de donde sostenerme
para evitar caer una y otra vez
en el mismo error…

tus ojos.

Nunca entendí tu forma de quererme
tu voz le profesaba el cielo a mi oídos
pero tus puños atentaban contra mis costillas,
me dejabas sin aire
me matabas poco a poco.

Hubo un atentado aquí dentro
tú tomaste mi alma para alimentar tu ego
y yo me convertí en refugiada de la poesía
intentando darle un final a esta interminable historia
que solo tiene un culpable:

“yo” por darte las balas para acabar conmigo.

misiles-cronicas-de-un-amor-roto-libro
La autora, Jessica Gonzalez

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No me dejes olvidarte

No me dejes olvidarte

Por favor, no me dejes olvidarte, no hagas caso a mis palabras, a mi tristeza disfrazada de olvido, a mis sonrisas después de ti, a mi voz no quebrantada luego de oírte, por favor, no lo hagas, no me dejes olvidarte.

Quiero conservar los buenos recuerdos, los que no duelen, tu mano en mi mano, el calor de tu cuerpo, tus caricias, el café por las mañanas, las charlas hasta la madrugada, las risas mientras nos mirábamos a los ojos, tu espalda y mi espalda liberando mil batallas.

No me dejes olvidarte, no quiero que esta tristeza que de vez en cuando siento haga que un día quiera arrancarte de mí por completo, y ya no sepa como regresar a ti. Sé que ya no somos, ni seremos, pero quiero guardar de alguna manera el sonido de tu voz en mi memoria, en un cassette, un disquete, un cd, un usb, un vinilo… no lo sé, pero quiero que sea algo tangible, que me recuerde que existes y que estás lejos de mi daño y de todos esos verbos que hablan de dejarte ir, de olvidarte.

Haré un compilado de música que guarde todas aquellas canciones que escuchaba mientras me enamoraba de ti, de esas que nos hacían cosquillas en los huesos y nido en las tripas. No quiero sembrar odio y convertirme en esa clase de chica que nunca quise ser, de esas que hablan mal de las personas que alguna vez amaron, de las alas que alguna vez la salvaron de la muerte.

No quiero sentir como desapareces, como te desvaneces día a día entre mis recuerdos y mi rutina, no quiero enmudecer lo que hiciste en mí, la persona en la que me convertiste, hubiera deseado que te quedaras, que lo nuestro nunca hubiera terminado, así no hablaría como una loca dos por tres con tus fantasmas.

Por favor, no doblegues mi alma al desprecio, a mirar tus fotos con rabia e impotencia, a ver tu persona con desdén y decepción, por favor, no lo hagas, no permitas que te olvide, que olvide los fuimos y el sonido de nuestras risas juntas.

No me dejes olvidarte, no desaparezcas por completo de las esquinas de mi casa, de la oscuridad por la noche, de mis inviernos y veranos, de las noches estrelladas, de las tardes en la que lloro por alguna razón, por favor, al menos, no te vayas de aquí, que es el único lugar en el que te puedo tener.

Escrito por Jessica González

Y tú y yo ¿qué somos? segunda parte

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Mensaje de Scott…

«Yo no quiero colocarle nombre a lo nuestro, solo quiero que nos sigamos viendo, tengamos encuentros pero ya, no quiero que sigamos juntos.»

Su mensaje borra mi sonrisa por completo y caigo en la cama devastada con ganas de llorar y también con ganas de golpearlo a él, y a mí, por ilusa. Era algo que se veía venir, pero en el fondo tenía la esperanza que su respuesta fuese otra, me voy a permitir llorar y desahogarme en lo que queda de noche, mañana pensaré mejor las cosas —aunque no hay mucho qué pensar—.

Me levanto a las ocho de la mañana y me encuentro con mi mamá en la cocina, ya se encuentra mucho mejor de su caída, tomo un plato y la acompaño en el comedor, la miro fijo y le pregunto:

—Ma… ¿que es la vida? y ¿por qué a veces es tan injusta?

Mi madre me ve mientras toma un sandwich, me observa y me responde de forma muy sabia
—Hija… ¿A qué se debe tu pregunta tan extraña? Bueno, qué te puedo decir… la vida es… bella, y sí, a veces es injusta, ¿Pero, quienes somos nosotros para juzgar si algo es justo o no? por ejemplo, yo no merecía caer por las escaleras, pero eso me hizo reflexionar que bueno, a desde hace un tiempo la escalera pedía una remodelación y yo no quise hacerlo, a veces uno aprende por las malas que se debe reparar las cosas que no están resueltas, eso forma parte de nuestra evolución.

Inmediatamente cambia su mirada, y tomando un sorbo de café me lanza una sonrisa.
—¿Pasó algo?— me pregunta.
Mis ojos casi me delatan, pero al verla hablando tan bonito lo único que pude decirle fue
—Sí ma, todo bien, solo que hoy, no sé, amanecí nostálgica. No me pares. Te quiero.

Recojo los platos y los comienzo a lavar. Me despido de mi madre con un beso en la frente y salgo a la Universidad.

De camino, pienso que no quisiera ver a Scott, espero no encontrármelo, pero ¡vaya sorpresa! cómo funciona la ley de la atracción, Scott se encuentra justamente en la puerta de la universidad. Lo veo e intento ignorarlo. Tomo mi teléfono fingiendo que estoy en algo importante y paso de largo.

¡Vaya! tal parece que mi estrategia no funcionó, Scott me toma por el brazo y me pregunta por qué no respondí su mensaje, yo evado su pregunta con una cara de «no sé de lo que me estás hablando»

Mientras lo veo, pienso: ¿cómo puedo seguir enamorada de este cretino? y cómo aún sabiendo que esto me hará daño, no puedo evitar no estar con él. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Ya el corazón lo tengo roto, si quiere jugar a estar sin etiquetas, pues, está bien, juguemos a este juego.

Me da un abrazo el cual no respondo, y lo alejo diciéndole que estamos en público y la gente nos puede ver. Finjo una sonrisa y me despido de él con la excusa que me voy, dejándolo de pie en la entrada.

—Chao Scott, tengo cosas más importantes el día de hoy.

No pasan ni 5 minutos cuando ya tengo un mensaje de él.

Mensaje de Scott:

¿Nos podemos ver Esta noche?

Leo el mensaje y espero unos segundo antes de responder.

Mensaje de Amanda a Scott:

¡Me encantaría! pero ya hice planes. Nos vemos después.

—Si llegar a la casa y escuchar las canciones de Amy Winehouse y comer cotufas mientras hago mis tareas cuenta como «planes» entonces sí, tengo un gran plan para esta noche. Pero me gustaría saber qué pensará si cree que saldré con alguien más—.

Mensaje de Scott:

¿Planes? pero como así? Acabamos de terminar y ya vas a salir con alguien más?

Mensaje que ignoro por completo, y con una sonrisa tipo Maléfica pienso cómo mi plan resultó, me siento la villana de Blancanieves y Scott se comió la manzana envenenada. Espero que piense lo peor. Si él quería jugar, no sabe que yo soy buena jugadora.

Al salir de clases, quedo con varios de mis compañeros para hacer un trabajo juntos y uno de ellos se ofrece llevarme en su auto.

Mensaje recibido de Scott:

Ya vi cuales eran tus «planes» para esta noche, seguramente ya estabas saliendo con esa persona con la que te acabas de ir mucho antes de que terminara nuestra relación. Espero que lo disfrutes. Pensé que en un futuro próximo nuestra relación podría volver a ser como antes. Pero ya veo que no. Adiós.

Al leer su mensaje no sé qué pensar, supongo que me vio subiendo al auto de mi compañero y se imaginó una película. Me echo a reír aunque en el fondo me da un poco de pena. Enciendo la radio de el auto de mi amigo y en la emisora está sonando algo de Michael Jackson, canción que subo inmediatamente el volumen y salimos a toda velocidad cantando y gritando.

Dos días después…

No he visto a Scott en la Universidad, en varios días, y no me ha escrito más mensajes.
¿Estará bien?

Una semana después

Esta semana ha sido intensa, exámenes, talleres, visitas a diferentes museos, he estado tan ocupada en mí y en mis cosas que me da poco tiempo para pensar en Scott. Comencé a visitar un ancianato cerca de la universidad, por la labor social, al principio no me gustaba mucho, pero, le he tomado mucho cariño a las personas mayores que se encuentran internas. Son muy amables y con el corazón muy noble, esta actividad ha sido muy placentera para mí.
A veces me pongo a pensar:

¿Cómo seré cuando sea viejita?

Un mes después…

He visto a Scott un par de veces desde lejos los jardines de la universidad, a veces hemos cruzado miradas, pero ya no siento lo mismo por él, ex extraño cómo alguien un día es todo para ti y al día siguiente sientes algo totalmente diferente.

Estar en soledad me ha ayudado a conocerme mucho como persona, jamás había estado soltera por tanto tiempo. Podría decir que estoy en una relación, conmigo y me encanta. Me gusta vestirme para mí, usar el perfume para mí, cantar las canciones para mí. Si esto es ser egoísta me declaro adicta al egoísmo.

Pasaron varias semanas más y desde hace un tiempo ya no veo a Scott, algunas veces veo nuestras viejas conversaciones de whatsapp, y otras veces he sentido las ganas de borrar su chat, no estoy preparada aún para borrarlo pero sé que si si llega a pasar, no me voy a sentir mal.
Cada día me siento más fuerte y no volveré a permitir que nadie más me trate como él lo hacía.

Una de esas tardes de camino al ancianato, veo alguien que viene en dirección contraria, me llama mucho la atención pues parecía conocido. Y sí qué lo era. Scott viene justo frente a mí. Mi reacción fue de cariño y sorpresa, lo abracé y me abrazó con ganas, como cuando abrazas a alguien a quien tenías mucho tiempo sin ver y ambos se extrañaban. Pero esta vez no sentí mariposas en el estómago, ni nervios, y puedo decir que hasta lo estoy viendo con otros ojos. Comenzamos a charlar de pie y me pregunta adónde voy, y le comento que iba de camino a el lugar de mis pasantías. Me dice que estaba caminando sin rumbo fijo y me pregunta si puede acompañarme hasta allá, lo cual le digo que sí.

Casi al llegar a el lugar, nos sentamos en unas de las bancas del ancianato. El jardín era hermoso, la grama estaba recién cortada y en los grandes arbustos se podían ver algunas flores.

Scott: Amanda he tomado la fuerza para hablar contigo, pero ha sido en vano, no he tenido el coraje para decirte que te extraño… Estos meses he notado que no quiero encuentros con nadie más, te extraño como novia y también como amiga, me gustaría que retomemos nuestra relación. Y podamos recuperar el tiempo perdido, y sé que me equivoqué y te pido disculpas, pero te necesito, en serio.

Lo tomo de las manos, y o observo con cariño, escuchándolo detenidamente. Luego de terminar de hablar, le respondo

—Mira, Scott, este tiempo a solas me he conocido mucho a mí misma, y aprendí que estaba muy obsesionada por ti, la pasé realmente mal cuando decidiste terminar conmigo, porque en mi cabeza todo estaba bien, pero entiendo que tú hayas querido salir con otras personas, eso lo puedo entender, y te agradezco que me lo hayas dicho en ese momento, porque si te hubiese descubierto saliendo con otra, creo que hoy no estaríamos hablando como personas civilizadas. Entiendo cómo te sientes, yo también pasé por eso, y lo pasé por ti, pero ha sido un gran aprendizaje todo, y te agradezco de todo corazón tu sinceridad.

Actualmente estoy enfocada en mis estudios y por primera vez no he querido salir con nadie, he reflexionado mucho sobre todo lo que ocurrió y creo que es momento de superar todo, ya conocerás a alguien y te volverás a enamorar, yo tal vez me enamore también, pero las personas que fuimos hace un año, hoy ya no son las mismas, crecemos, evolucionamos y nuestros sentimientos se van transformando. Gracias por este aprendizaje Scott, desde el fondo de mi corazón puedo decir que amé a alguien y se sintió bonito. Amé a alguien y ese alguien me correspondió, ¿viste lo mágico que fue? fue hermoso, y no me arrepiento de nada.

Scott: ¿Entonces ya no volveremos?

—En estos momentos no sé que pasará, pero, por ahora no, tal vez dentro de un tiempo nos volvamos a encontrar de casualidad, así como hoy, tal vez nuestra relación evolucione y quien sabe, tal vez salgamos y nos conozcamos un poco más. Pero por ahora no. Quiero que vivas, que salgas, que disfrutes tu vida como tú quieres que sea, equivócate mucho, tienes un montón de tiempo para hacerlo, pero esta vez no será conmigo. Ya tú y yo aprendimos lo que debimos aprender. Y te aprecio con mi alma.

Scott escucha mis palabras y hasta yo misma estoy sorprendida por todo lo que le he dicho, creo que me he vuelto un poco madura con toda esta situación, lloramos un poco, nos abrazamos otro poco, tuvimos una tarde hermosa, lo vi hablar con las personas mayores, vi una cara de él que muy pocos han visto. Lloró, sonrió, vivió. Que bonito fue ese día, aún lo conservo en mi memoria.

Al llegar esa noche a casa, comienzo a hablar con mi mamá.

—¿Sabes qué mamá? Tienes razón, la vida es bella, y apenas lo estoy notando.
Ella sonríe y me dice
—Así es hija, aprovecha que te has dado cuenta y disfruta. Te amo.

Subo a mi cuarto recordando todo lo ocurrido el día de hoy, me tumbo en la cama y observo las estrellas de plástico que alumbran mi techo. Sonrío y se me sale una lágrima. De pronto escucho que suena mi teléfono, es una llamada de Scott:

—Amanda, y tú y yo… ¿qué somos?»

Me echo a reír y le respondo en voz baja, casi susurrándole…

Por ahora somos solo amigos.

Fin

Escrito por Yorgelis Linares
Ilustrado por ChrissBraund

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El gran día

EL GRAN DÍ

—Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día—. —fue lo que me dijo ese miércoles en la mañana, mientras los rayos del sol entraban precipitadamente por la ventana. Se despidió de mí con un beso en la frente, de esos que te duran 12 horas, hasta su regreso, su aroma natural se quedó impregnado en toda la habitación, es ese tipo de aroma que hace que te sientas cómodo, seguro, querido, me dijo algo más, pero no pude escucharla muy bien, tal aroma provocó que me sumergiera en un sueño cálido y profundo, ella trabajaba organizando eventos y ese día debía estar temprano en la oficina. Me di la vuelta y me enrollé bajo las sábanas, yo trabajaba como encargado en un bar, y siempre llegaba muy tarde, dormía de día, trabajaba de noche, era un horario muy complicado, pero debíamos ganar más dinero para poder pagar la hipoteca que años antes nos dio para poder comprar dos carros y remodelar un jardín.

Estando en mis sueños, pude ver como nos encontrábamos en alguna playa, era de día y las olas sonaban imponentes, como un tifón llegando a tierra, habían palmeras y también muchas gaviotas, no son mis aves favoritas, pero en fotos sí que se ven bien adornando el paisaje. Me encontraba con ella, su traje de baño blanco hacía marcarle todas sus curvas, la amo, es mi persona favorita en el mundo, me gusta cuando ríe, cuando hace muecas con la cara pensando que no la estoy viendo, me gusta cuando tiene sus días tristes y quiere olvidarse del mundo, y la quiero cuando me cuenta sus pensamientos extraños, llevamos poco tiempo de casados, cuando nos conocimos supe que sería la persona ideal para mí, encajaba en todos los sentidos, su sentido del humor, sus metas y proyectos, sus sueños y sus planes de vida, la quise, la quise desde el primer día que nuestras miradas se cruzaron, recuerdo aquellas vacaciones en la montaña, ella le teme a las arañas, pero ella no sabe que las arañas nos tienen más miedo a nosotros, no tienen la culpa de estar donde están, nosotros somos los que hemos invadido su territorio, salió corriendo de la carpa, gritaba desesperadamente, yo no paraba de reír, me causaba gracia como es que un animal tan pequeño podía hacer correr a un humano tan grande, pero pienso que así son los miedos, a veces son pequeños espectros que aparecen para hacernos correr, —y vaya que lo logran—. Pero, yo tomé a la pequeña araña que supongo que estaba llena de miedo, y la solté entre la vegetación. Fui a abrazar a quien antes era mi novia, la tomé del brazo y dije que quería protegerla por el resto de mi vida, ese día supe que quería casarme con ella. 

Despierto con una gran sonrisa, recordando aquel momento que cambió mi vida por completo, voy a la ducha, me lavo la cara, y quedo de pie en la regadera, viendo la baldosa  que hace pocos meses habíamos remodelado. El teléfono de la casa no paraba de sonar, debía salir a contestar pero estaba tomando mi ducha del día, así que no le presté atención, quería que el agua siguiera corriendo por mi cabeza y bajara por todo mi cuerpo, la ducha es de por sí, mi lugar favorito en toda la casa, es un momento mágico donde te encuentras solo, contigo, viendo como el agua fluye y fluye, no sabes de donde viene, pero agradeces que esté allí, porque te relaja, te da cierta satisfacción de que todo sea un poco más fresco. Cierro la llave, y aún puedo escuchar que el teléfono sigue sonando, me seco los pies y salgo del baño, tomo el teléfono pero ya habían colgado, reviso mi móvil y tengo varias llamadas perdidas, ¿Pasaría algo en el bar? ¿habrán robado? Tal vez es algún mocoso haciendo alguna broma, pero… 

Es mucha casualidad que ambos teléfonos tuvieran tantas llamadas perdidas. Me calmo, y llamo al número que minutos antes había retumbado al mío. Mientras repicaba el teléfono, en el calendario estaba marcado con marcador rojo la fecha de hoy, no le presté atención.

—¿Aló?. —La voz de un hombre suena y de fondo se escuchan sirenas, patrullas de policía, personas gritando y la línea se escucha entrecortada. 

—Hola, tengo una llamada perdida de este número, ¿Qué ocurre?. —Mi pulso comenzaba a acelerarse, mi ritmo cardíaco aumentaba progresivamente—, —Señor, lo llamo desde el Hospital General, su esposa, necesito que venga de inmediato. —Me desesperé, le grité a la persona que me había llamado que me diera respuestas, pero no tuve éxito, solo sabía que algo malo le había ocurrido a mi esposa.— Rápidamente me coloco lo primero que encuentro en el clóset, me coloqué los zapatos al revés, y salí corriendo al Hospital General, gracias a los nervios, olvidé traer mi móvil, pensé en devolverme a casa, pero ya estaba manejando por la autopista principal, el tiempo pasa tan rápido cuando te encuentras en una situación así. Un millón de pensamientos negativos invadían mi mente, todos pronosticando una tragedia, —este no puede ser el fin. —este no puede ser el fin, me repetía una y otra vez, de los nervios las lágrimas no me salían, sentía un fuerte dolor en el pecho, era una de esas sensaciones extrañas que no puedes explicar, puedo ver en la autopista a lo lejos,  un montón de bomberos apagando un carro en llamas, el carro estaba irreconocible, había un poco de tráfico pero los policías abrieron un canal para poder pasar por el accidente, cosa que agradecí esquivando a todos y tocando muy fuerte la bocina para que me dejaran pasar rápido, esquivé un autobús, casi me llevo por el medio a un motorizado, y le pité fuertemente a una señora que tomaba fotos al accidente. 

Llego por fin al Hospital General, y veo a Jane, una de las asistentes de mi esposa, tenía sus manos en la cabeza, y los ojos hinchados de tanto llorar, me ve a lo lejos y me lanza una mirada de tristeza, una mirada de esas que sientes que hiciste todo lo que pudiste pero al final todo salió mal, yo me paralicé, quedé de pie viéndola fijamente a los ojos, vi el hospital, vi, una patrulla de policía, vi un camión de bomberos, lo supe, lo supe desde el momento que iba manejando en la autopista, el carro, ese al que yo creía irreconocible, era el mismo que el año pasado había comprado junto con mi esposa, ahora en llamas, sumido por el fuego, eliminado por completo del mundo. Lo supe, supe que mi esposa habría muerto en ese accidente, me lancé en el piso de rodillas y maldije a todo el puto mundo por no haber podido hacer nada, por no haber despertado hoy y poder decirle cuánto la amaba, maldije el haber tenido horarios tan separados, el trabajar para nada, el sacrificio que ambos habíamos hecho para poder cumplir nuestros sueños. Hoy todo se lo habían llevado las llamas. 

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día.

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día.

Debí haber despertado, debí haberla abrazado por última vez, a veces no lo sabes, vives el día a día, sin saber que mañana todo lo que conoces te puede ser arrebatado, 

—Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día. 

Ese gran día era hoy, nuestra fecha de aniversario, ella salió temprano a prepararme una sorpresa para celebrar juntos, yo lo había olvidado. 

Cada día es un gran día, no lo desaproveches, abraza, ama, ríe y llora, porque un día ya no habrán más gran días.

EL GRAN DÍA 

Escrito por CHRISSBRAUND

Carta a un desconocido

Carta a un desconocido

Hola, ¿cómo estás? ¿te acuerdas de mí? solíamos tener planes de una vida juntos, caminábamos de la mano y sabíamos el aroma y el sabor de nuestra piel… ahora ya no lo recuerdo, quizá tu tampoco, pero sé que mí cabeza apenas alcanzaba a tus hombros y que tú querías que dejara mi cabello largo.
Sabes, es extraño, como la vida nos conecta con algunas personas, los aprendemos de memoria, y luego nos separa para volver a aprendernos de memoria otros cuerpos, otras vidas.


Alguna vez nos amamos con la misma intensidad con la que lastimamos después, a veces me pongo a pensar cómo es que dos personas pueden llegar a sentir tanto dolor en sus huesos y aún así seguir amándose, ¿es loco no? ¿qué clase de persona sensata acepta un amor masoquista?… definitivamente una que no lo es. 
Recuerdo que siempre traías olor a pino, me decías que yo era rara porque me gustaba ir a caminar al cementerio pero aún así soñabas con casarte conmigo… pero eras inestable en cuanto a tus palabras y me pedías que te esperara,

¿que esperara a qué?

¿a que te decidieras?

¿a que estuvieras al fin dispuesto a amarme como me lo merecía?

Te lloré tres años, tres años resignada a la idea de amarte por el resto de mi vida, resignada a conocer chicos a los cuales siempre los compararía contigo, resignada a estar sola por el resto de mi vida.
Hoy me acuerdo de todo eso y sonrío, era tan ingenua, no sabía que la vida nos enseña primero a sufrir por amor para luego darnos lo que realmente nos merecemos.


Al recordarte no puedo sentir nada, quizá esos tres años fueron suficientes como para darme cuenta de cuanto yo valía, y de que muchas personas van a pasar por nuestras vidas dejando huella pero no destinos. 
Fuiste alguien importante, pero no sabes cuanta paz me da ya no sufrirte, no dolerte. Hoy puedo hablar de ese daño que nos causamos con la madurez que se merece, porque soy una mujer nueva, una mujer amada a tiempo completo por mí y por él, una de las personas más puras que he conocido.

Gracias a ti puedo escribir sobre el amor propio, sobre la reconstrucción de mi alma, sobre todos los errores que tuve que cometer para luego conocerlo a él, a él que borró mágicamente todo el dolor en una sola noche, ¿puedes creerlo? cuando las cosas tienen que suceder, simplemente suceden, sin dar vueltas, sin pensarlo, solo llegan en el momento indicado.


Seguramente te acuerdes de mí, creo que al fin de todo a ti te costó más que a mí aceptarlo, porque después de tantos años me seguiste buscando… pero ya no me generabas nada, absolutamente nada, sólo esa clase de cariño que sientes cuando recuerdas una parte de ti que en algún momento fue feliz. Ahora solo somos dos extraños con recuerdos en común y en caminos totalmente opuestos, ¡y que bueno!

Escrito por Jessica Gonzalez
Ilustrado por ChrissBraund

Amor a primera vista

imagen de una persona viendo caer las hojas de otoño, solo se ven los zapatos y una parte del pantalón

Amor a primera vista

Cuando regreso a mis recuerdos, no puedo evitar que se dibuje en mi rostro una sonrisa, mucho tiempo ha pasado desde ese primer encuentro con lo que muchos llaman amor.

Al pasar por su lado me impactó su cabello y su silueta, los colores que vestía solo me hablaban de misterio: bufanda, abrigo, un gorro y mucho frío . Un nombre que alguien a su lado pronunció <<Elena>> así comenzó todo.

El solo pasar por esa calle, escuchar su risa, verla envuelta con su abrigo, me emocionaba, imaginaba acercarme y preguntarle su nombre, aunque sabía perfectamente que era <<Elena>>.

Así pasaron días, semanas y meses. En mis pensamientos estaba siempre. Creaba conversaciones, diálogos e imágenes de todo en mi mente. Para mí se me hizo rutina pasar por esa calle con mucha ansiedad. Verla con sus amigas , escuchar su risa.

Mi corazón latía y en esos minutos se me hacían cortos, quería que la calle no tuviera fin. Cada día me preparaba como un novio enamorado al encuentro de su amaba. Solo que algo me impedía acércame y decir: «hola soy Luis».

Así pasaron días, ya la calle me mostraba un clima más cálido, con flores retoñando cual primavera y en ese caminar me la encontré
sin abrigo
de frente,
era ella con su sonrisa
reconocía ese sonido de tantas veces que lo escuché de lejos.

Ya podía ver su bello rostro al fin poder decirle que hace rato ya éramos novio —aunque ella no lo supiera— en ese instante tomé el valor que nunca había tenido —aunque sentía que mi corazón saldría de mí de pecho—, justo en ese instante que ya le diría todo lo que antes me había imaginado decirle. Se acercó alguien y sin mirarme y sin darse cuenta que yo estaba parado ahí mirándola a punto de decirle lo que sentía, la tomaron de la mano y continuó su camino junto a alguien, ese alguien que no era yo. Quedé de pie, viendo como mi querida <<Elena>> se iba junto al día cálido, dándome la espalda, sonriendo, junto a alguien que nunca seré yo.

Aún paso por esa calle y recuerdo a mi primer amor <<Elena>>.

Escrito por Greily Maita

¿Crees en el amor a primera vista? Te invito a escribir en los comentarios.

Y tú y yo ¿qué somos?

Y tú y yo ¿qué somos?

Ilustración de amanda, viendo hacia el frente invitándote a leer "y tú y yo ¿qué somos?"

Mi nombre Amanda y estoy viviendo la historia de amor que cualquiera quisiera tener. Scott es el chico ideal, nos conocimos en la Universidad y puedo decir que me enamoró de una manera inexplicable desde la primera vez que lo vi, salimos por dos meses, hasta que llegó el momento en el que me pidió que fuese su novia, no dudé en decir que ¡sí! siempre estuve segura que quería estar con él, cada momento juntos se convertían en los mejores de mi vida.

Seguimos sumando momentos, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y hoy tenemos una cita para celebrar nuestro primer aniversario.
Desde temprano comienzo a buscar mi ropa, pienso en el peinado que me haré, la pintura de labios que usaré, y el perfume que me pondré, para él. Si tan solo vieran la sonrisa que tengo marcada mientras escribo todo esto.
En cada cita me coloco tan nerviosa como si fuera la primera, mientras bailo alrededor de mi habitación para drenar mi alegría llega un mensaje de Scott.

Mensaje nuevo…

Scott: Amanda, aunque un día como hoy todo comenzó y fue hermoso, me gustaría hablar de algo muy importante contigo.

Mi corazón está acelerado y esta vez no es de felicidad, la sonrisa que tenía hace algunos momentos se fue desvaneciendo poco a poco. Apago la música y releo el mensaje una y otra vez. No sé si gritar, llorar o salir corriendo hasta su casa para saber de qué se trata, trato de calmarme y le respondo el mensaje:

Amanda: ¿Está todo bien? Ya quiero saber de qué se trata, espero que no sea nada malo, te quiero mucho Scott…

Amanda acostada en la cama leyendo el mensaje de Scott

Luego de enviar el mensaje ya no sé si colocarme la ropa que escogí, solo quiero saber de qué quiere hablar Scott conmigo. Mientras sigo pensando en mi cuarto, escucho a mi mamá gritar mi nombre, salgo corriendo, mi mamá se ha caído por las escaleras, puedo ver como está tendida en el suelo intentando levantarse. Rápidamente y con muchos nervios intento hacer que no se mueva, mientras llamo urgente al 911. Su nariz está sangrando y pude notar que su brazo no está de la forma en la que debería estar. La ambulancia llegó quince minutos después, salimos tan rápido de la casa que olvido traer el celular, mientras vamos en la ambulancia, solo puedo mirar fijamente a mi madre, mientras le repito:
todo estará bien.
Ya en el hospital esperando que me den información sobre mi madre, recuerdo la cita que tenía en pocos minutos como Scott, quisiera que estuviera conmigo en estos momentos, pero no tengo manera de llamarlo. Intento encontrar a alguien que me ayude en esa fría sala, pero se me imposibilita. Nadie sale para darme noticias de mi mamá.

Ha pasado alrededor de una hora y media, He caminado dando vueltas en el pasillo tantas veces, que creo que ya estoy a punto de abrir un hueco en el piso. El reloj pareciera que se dispuso a andar más lento, los segundos parecen horas, esto realmente es una tortura. Por otro lado, Scott ya debió haber llegado a nuestro lugar de encuentro, tal vez pensó que no quise asistir a la cita a propósito, o que estoy tan preocupada por lo que me dijo antes que tal vez piense que apagué mi celular.
Solo espero que me entienda. Cuando el doctor por fin aparece, me informa sobre el estado de mi mamá, me dice que fue una caída media, su brazo se dobló, no tuvo fractura, sin embargo debe usar un yeso para inmovilizarlo, también algunos moretones por la caída de los escalones, pero nada grave. Esperamos unos minutos más y le dan el alta, ya podemos ir a casa.
Al llegar, acomodo a mi madre en su cama, le recetaron algunos calmantes para el dolor, lo que le causan sueño y fatiga, le busco agua para que se tome su medicamento y espero que se duerma tranquila. Le doy un beso en la frente y le digo que por favor tenga un poco más de cuidado cuando baje por esa escalera, hace tiempo que amenazaban con que alguna de las dos se cayera, debido a que los escalones están un poco desgastados. Apago su lámpara y me dirijo a mi habitación.


Lo primero que hago el tomar mi teléfono, tenía diez mensajes de Scott y cinco llamadas perdidas. Llamo a Scott para informarle lo que había sucedido, estoy algo impaciente porque no me responde, después de morderme las uñas esperando que aparezca o que me responda de alguna manera.
Por fin me atiende. Su voz suena un poco triste, y yo casi no lo dejé hablar dándole todas las explicaciones del embarque de nuestra cita de aniversario. Me dice que lamenta mucho lo ocurrido, que se había preocupado por mí, pero que ya mañana nos podemos ver y así hablar de «algunas cosas». 
Al colgar, la cabeza no para de darme vueltas. ¿Me va a terminar?

Me tumbo en la cama, apoyando mi cabeza de la almohada y comienzo a mirar el techo y pensar en qué es lo que me tiene que decir, me siento preocupada aunque no he hecho nada malo, luego de un rato de pensar y pensar, vigilo a mi madre para convencerme que se encuentre bien, y mientras la abrazo, me sumí en un sueño profundo entre su abdomen.

Me despierto muy temprano por las quejas de mi madre y me doy cuenta que ya ha salido el sol y que dormimos juntas, hace algún tiempo que esto no pasaba. Puedo notar que estuvo un tiempo viéndome dormir. Me limpio los ojos y le doy un beso en la frente. Bajo a hace algo de desayuno, con cuidado de no caer por las escaleras, escucho como crujen mientras voy pisando cada escalón.

Luego de hacer el desayuno, comienzo a arreglarme, mi madre me dice que se siente mejor, y que no es necesario que me quede en casa, que saliera a distraerme y a hacer mis cosas. Es por eso que salgo a ver a Scott, esta vez no tardé tanto tiempo eligiendo la ropa, ni el labial, ni el perfume.
Ya sentada en nuestro café de siempre, me toca esperarlo un poco porque no ha llegado aún. A lo lejos puedo ver que viene, siempre bien peinado, con la franela que hace algunos meses le obsequié, lo noto distraído, triste, extraño. Puedo observar que trae sus manos vacías y ayer fue nuestro aniversario. Yo le traje un detalle, estuve meses ahorrando por comprarle su juego favorito de PlayStation.
Él llega y se sienta sin darme ni un beso, ni un abrazo, ni nada, mis ojos lo ven y no puedo evitar que se acumulen lágrimas. Mis manos comienzan a sudar y entro en preocupación y desespero, esto no había pasado antes. ¿Por qué está tan distante?

—Hola Amanda, ¿Como estas? ¿Como sigue tú mamá?

Con la voz un poco quebrantada logro responderle

—Estoy bien, y mi madre recuperándose, pero todo bien. ¿Y tú estás bien? Te noto extraño…

—Te dije que quería hablar contigo…

—He tenido unos días muy duros para mí, sé todo lo que hemos pasado y lo excelente persona que eres. Después de pensarlo mucho y hablarlo con par de amigos, creo que lo mejor es que no sigamos, sé que te debe sorprender, no puedo seguir contigo, ya no siento lo mismo, no sé si deba pedir disculpas pero no puedo continuar, te veo más como una amiga, quisiera que me aceptaras como tú amigo. Tal vez no sea fácil para ti pero te dejaré para que lo pienses.
—Acomodó la silla donde estaba sentado y se fue.

Aún no puedo asimilar la situación estoy sentada tratando de entender lo que me acaba de decir. Quedo muda, mientras intento recapitular todo lo que acaba de pasar. Scott vino, me terminó y se marchó sin dejarme decir nada, simplemente se fue. Me quedo en el café por unos cuántos minutos más, con mi rostros lleno de lágrimas, no puedo evitar ver como las personas se dan cuenta de todo lo que pasó, mientras me miran con lástima y pena. Tomo lo poco que me queda de dignidad y voy al baño. Me lavo la cara, pago la cuenta de mi café y tomo el primer taxi con dirección a ninguna parte.

Luego de dar varias vueltas con el taxista, le pido que por favor me lleve a mi casa, le doy la dirección y comenzamos a viajar hacia mi refugio. El señor no paraba de verme por el retrovisor, poco a poco me dice si está todo bien, su voz era de preocupación, era un señor muy mayor, no se veía mala persona. Le respondo un poco como una gran idiota. Se limita a decirme algo más. Al llegar a casa me dice que todo tiene solución, que sea lo que sea por lo que estoy pasando lo voy a superar. A lo que le respondo muy mal y le lanzo la puerta del taxi.

Al llegar a casa rápidamente me dirijo hacia mi habitación, cierro la puerta con candado y comienzo a llorar como una tonta. Comienzo a ver nuestra galería de fotos juntos, nuestros planes a futuro, nuestros lugares favoritos, y un montón de recuerdos que ahora se han vuelto eso, recuerdos. Intento calmarme y asimilar la situación.

Me quedo dormida un rato y al despertar tengo un mensaje de Scott

Mensaje nuevo…

Scott: Espero que te encuentres bien, mi intención no es lastimarte, quisiera seguir en contacto contigo que seas mi confidente, me encanta tú forma de ser. Y no quiero perderte, pero que ahora nuestra relación sea de amigos, ¿Aceptas?

Quisiera negarme y decirle que es mejor alejarnos. Pero no puedo, quiero tenerlo cerca así sea como amigos. Tal vez esta sea la oportunidad para estar cerca y así podrá darse cuenta que fue un error haber terminado así conmigo. Y quien sabe, algún día me vuelva a pedir que sea su novia.
Espero un tiempo y le respondo.

Amanda: Jamás me imaginé que pasaría todo esto y mucho menos quedar como amigos, no te lo voy a negar, sí me afecta tú decisión, pero la aceptaré y seguiremos hablando. te quiero, amigo.

A pesar de que ese mensaje no me lo creo ni un poquito, no quisiera arruinarlo todo y cerrar todas las ventanas, por eso acepto ser su amiga, solo me toca asimilarlo, trataré de enfocarme en la Universidad y ayudar a mi mamá.

Han pasado varios días desde la ruptura con Scott, quien me escribe muy a menudo, pero ya saben, como amigos, me cuenta sobre su día, sobre sus ideas, sobre su visión del mundo y yo no paro de imaginar vivir un mundo solo con él. A veces me lo encuentro en la Universidad y hablamos y aunque no le demuestro nada por dentro me sigue doliendo mucho esto de ser amigos, duele tenerlo siempre ahí contándome todo lo que quiere lograr y que en esos planes no esté yo incluida. No sé si algún día sabrá todo esto y entenderá lo difícil que es tenerlo cerca de amigos cuando yo solo quiero que sigamos siendo la pareja ideal.

Estar con la mente ocupada me ha ayudado un poco para no pensar tanto en el tema, los parciales en la universidad han ocupado la mayor parte de mis pensamientos, también he aceptado algunas salidas con mis amigas para distraerme según ellas aunque a cada momento les hablo de él y me dicen que debo olvidarlo, pero yo, me niego a aceptarlo.

Llegando a casa después de salir con mis amigas puedo ver que tengo un mensaje de Scott.

Mensaje nuevo…

Scott: necesito verte!          3:43 am

Ahora no sé que pensar, ni qué responder, no quiero ilusionarme de nuevo, pero son casi las cuatro de la mañana y el alcohol está por todo mi cuerpo, y comienzan a atacarme los recuerdos. Le respondo que está bien, mañana después de salir de la Universidad nos veremos. Es imposible que no vuelva a tener una sonrisa en mi rostro.
Quisiera seguir chateando con Scott pero el cuarto por alguna razón comienza a dar vueltas y no sé en qué momento me quedé dormida.

A la mañana siguiente, aún tengo un poco de resaca por la salida de anoche. Las clases se han vuelto muy lentas y aburridas, solo espero la hora de la salida para verme con Scott.
Salgo y me está esperando con su chaqueta de chico rebelde, terminando de fumar un cigarro que luego tira al suelo. Me toma de la mano y comenzamos a caminar por los espacios verdes de la Universidad, como en los viejos tiempo. Yo me encuentro un poco sorprendida porque me dijo que me quería como amiga ¿y ahora hace esto? Intento actuar normal y no digo nada, paseamos, comemos helado como si no hubiera pasado nada, disfrutamos de un maravilloso día y aquí es donde comienzo a ver nuevamente nuestro futuro juntos, de nuevo, como siempre debió ser. Creo que es imposible no llegar a casa con una enorme sonrisa. Se despide de mí con un beso apasionado en los labios que le respondo sin pensarlo dos veces, puedo sentir cómo nuestros labios bailan la más dulce de las melodías, me ve a los ojos y se despide de mí con una sonrisa. Su aroma queda impregnado en mi piel por unos cuantos minutos, hoy tal vez no me quite esta ropa, con tal de que permanezca su aroma por un rato más. Me deja en mi casa y yo quedo con una tonta sonrisa en el rostros, mientras él acelera en su auto y desaparece entre las avenidas de mi calle. Al subir a mi cuarto, mi mamá puede notar que estoy más animada y ella se ve mucho mejor, sus moretones han desaparecido. De pronto, suena mi teléfono.

Nuevo mensaje…

Scott: Te adoro amiga. :3

¿De verdad? Aquí voy de nuevo, la sonrisa que había tenido todo el día desaparece de mi rostro, no entiendo nada, estoy confundida. Yo lo amo y él me ilusiona de esta manera, la verdad no entiendo nada, no sé que quiere, esto me molesta muchísimo, así que decido no responderle el mensaje.

A las tres de la mañana ya he dado muchas vueltas en la cama intentando conciliar el sueño, y no puedo dejar de pensar en lo que pasó hoy, necesito desahogarme así que decido responderle el mensaje

Mensaje para: Scott

No sé si sea correcto enviarte un mensaje o no, aunque tal vez deba ser fuerte de una vez por todas y hablarte de frente. Te confieso que te echo de menos, como novio, todo ha cambiado desde que ya no estás aquí, ¿A dónde van las promesas que quedaron sin cumplir? La verdad quisiera no extrañarte más, no amarte más. Quisiera saber ¿a dónde fue todo ese amor que me decías tener? Me siento confundida, usada y herida, y todo es mi culpa, claro, porque yo acepté ser «tu amiga» pero luego llegas, me escribes a las tres de la madrugada, me citas, paseamos como si nada, me besas y luego al final del día me sigues diciendo «amiga» creo que no es justo para mí, y necesito que tengas los pantalones y me digas y tú y yo ¿qué somos?

Scott: Escribiendo…

Fin.

Escrito por: Yorgelis Linares
Editado por : ChrissBraund
Ilustrado por: ChrissBraund.

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Triángulo amoroso, Completa

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Historia de un triángulo amoroso

Parte A.

Llegué a su vida tarde, tal vez en el momento menos indicado, es irónico cuando encuentras todo lo que quieres de una persona y esa persona ya tiene a alguien más.

Intenté no enamorarme, sabía que su corazón estaba ocupado, y no solo por su compañera actual, sino por sus hijos, en su corazón ya no había sitio para mi, pero, lo hizo, él sin querer, o queriendo me abrió las puertas de su corazón, y aunque ambos sabíamos que hacíamos mal, lo hicimos, nos dejamos llevar por nuestros deseos.

Quisiera alejarme, esta vez me tocó ser la otra, arruinando a un matrimonio que tal vez ya estaba roto, la verdad no lo sé, él no quiere que me aleje por más que lo intento siempre vuelve, y aunque las cosas se tornan oscuras, cada vez que nos vemos, todas las luces se encienden y solo hay lugar para nosotros.

Quisiera que esta historia no existieran tantas personas involucradas, quisiera que estuviese solo y solo tuviera ojos para mi.

Sufro cada noche, abrazo a mi almohada pensando que él tal vez está siendo abrazado por otra persona que no soy yo.

No quisiera arruinar a su familia, sé que el karma existe y tal vez si la deja, algún día la vida se encargará de hacerme lo mismo a mi.

Cierro los ojos, ya no quiero pensar, no sé en qué momento pasaron tantas cosas, quisiera escapar, siento que no puedo más.

amor de tres
historias de amor

Carta de él.

“Aquí les cuento un poco la historia de mi vida,

Al llegar a casa mi esposa me pregunta por qué estoy triste,

yo le contesto que no es tristeza, que solo me duele la cabeza

solo necesito estar a solas por un momento, el trabajo, el tráfico y la calle me tiene un poco atormentado, -miento- por dentro me estoy muriendo del dolor, tengo el corazón roto.

Aquello que comenzó como un juego se convirtió en el oxígeno que necesito para vivir.

¿Y cómo le explico a ella que me enamoré de otra persona?

Cómo le explico a la persona con la que comparto una casa e hijos, que alguien más me rescató, y que me aceptó con mis defectos e imperfecciones, que me quitó las dudas y mis miedos, que me conquistó, y que está igual que yo, en la misma situación, porque no quiere que deje a mi familia porque si la dejo, estaré con ella pensando en mi viejo hogar.

Ella es mi mejor amiga y la persona con la que duermo todas las noches, se ha convertido en una desconocida. No hablamos y cuando lo hacemos es solo para herirnos, la casa se siente como un campo minado a punto de estallar.

Y aunque la quiero, no puedo dejarla, quiero que sea feliz también y su felicidad somos nosotros, su familia.

Me encuentro en el dilema más grande de mi vida, es algo que no me deja dormir, cierro los ojos y una voz en mi cabeza pregunta:

¿Por qué me enamoré de ti? “

Pregunta de la noche:

¿Se puede amar a dos personas a la vez?

Esta es la parte de mi historia. Sí, soy la otra punta del triángulo.

Muchos dicen que los esposos no dejan a sus esposas, pero, cuando empiezan a ver a alguien más, es como si ya no estuviesen aquí.

Lo puedo ver y así saber que llega tarde a casa, pero es solo su cuerpo, porque su corazón y su alma parecieran que no, porque detrás de la puerta se va la persona alegre y al cruzarla otra vez, llega alguien irreconocible, que ya casi no me habla, lo que ha hecho que las cosas en la casa se tornen muy frías.

Al principio de la relación todo era color rosa, y sí, yo sé que todas las relaciones empiezan de esa manera, y luego de mucho tiempo y momentos vividos, pareciera que lo vamos olvidando.

La relación se volvió muy monótona, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, dejamos de viajar,  y las veces que lo hacíamos, lo único que hacíamos era pelear.

Él empezó a olvidar los detalles, tal vez yo también olvidé tratarlo mejor, pero a veces entre el día a día, el trabajo y la familia, olvidas tu papel como esposa.

Pasa, que al llegar a casa, a veces necesitas una desconexión, pero no, ahí es donde empieza todo, debes atender todo un hogar, esposo, hijos, comida. Esa se vuelve tu rutina, tu vida y es difícil cuando te cambia de esa manera.

No sé cuándo comenzó todo, solo sé que cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.

Ese día llegó tarde del trabajo, estaba muy triste, le pregunté qué tenía y me dijo que solo le dolía la cabeza, le calenté el baño y preparé la ducha, al quitarle la ropa le dije que se adelantara, al recogerla, algo se cayó de su pantalón, todo pasó sin querer, encontré una factura de hotel de hace varios días, mi mundo se desmoronó en mis ojos y un montón de recuerdos se fueron quemando uno a uno.

Quedé congelada, con ganas de vomitar y de mandarlo al carajo en ese preciso instante.

En este momento no sé qué hacer, ¿dejo que se vaya con la persona que conoció o lucho por lo que un día fue pero hoy no?

Triángulo amoroso, cuarta parte.

Después de varias semanas de pensarlo y pensarlo, por fin me he decidido, me elijo a mí y lo hago por varias razones:

1. Debo tener más amor propio.

2. No debo seguir mendigando las migajas de alguien más.

3. No quiero ser una rompehogares, no me gustaría que me lo hicieran a mí.

4. Él debe quedarse con su familia,

5. Nunca debí dejar que todo esto pasara.

Es difícil cuando te encuentras en un triángulo amoroso, y más si estás en mi posición, para muchos soy la mala, pero ¿amar está mal?

No lo creo, sé que es la situación más incómoda del mundo, pero son cosas que pasan, pasa a diario, pasa en los lugares donde menos te imaginas, a veces sin darte cuenta, otras con cautela, pero nunca, nunca con mala intención.

Es fácil juzgar para las personas que nunca han estado en esta situación, no los culpo, tampoco les deseo que algún día les pase, pero, solo los involucrados saben cómo se sienten cada uno.

Hay mucho en juego. Él tiene un cargo mayor en la empresa donde ambos trabajamos, por lo que he decidido tomar la decisión más difícil, renunciaré a mi puesto y eso implica renunciar al amor y al trabajo, todo al mismo tiempo.

Esta mañana, con lágrimas en los ojos redacté la carta de renuncia, renuncio a todo, renuncio a ti.

No le dije ni una sola palabra, hace días que no sé de él porque en el celular lo tengo bloqueado en todo lo que puedan imaginar, no atiendo sus llamadas ni sus correos, no quiero saber nada de él. Me iré por un tiempo y comenzaré desde cero en otro lugar, con otras personas, y me enfocaré en mí.

Tengo varios días sin dormir, estoy ansiosa, nerviosa… Intento no stalkear sus redes sociales, lo que es fácil porque por suerte no sube casi fotos en ningún lado. Cambié mi número de teléfono, ya compré pasaje para mi nueva vida. Me desintoxicaré de todo esto, me iré muy lejos y sin mirar atrás.

Hoy comienzo a pensar en mí, a quererme a mí y construir mi propio destino, destino en el que el desamor ya no tiene cabida, reviso mi correo electrónico y en la bandeja de entrada hay un correo de él, dice “URGENTE”

¿Debo abrirlo?

CORREO para el lado A:

No sé en qué momento te convertiste en tanto para mi, es inexplicable, tú lograste en meses lo que mi esposa no puedo en años, y sé que lo intentó, soy testigo de todo el esfuerzo que hizo para que nuestro matrimonio funcionara, quiero decir que…

Cuando la conocí, éramos jóvenes, sí nos gustábamos y había mucha pasión entre ambos, pero cuando la pasión y la lujuria desaparece, ya no existe nada más, no teníamos temas de conversación, no teníamos muchas cosas en común, y aunque no debimos casarnos, pronto llegó la noticia del embarazo,  entonces todo comienza a cambiar, sientes que ya no hay nada más, tu felicidad queda en un segundo plano cuando ves la cara de felicidad de una parte de ti, quieres darle lo mejor, quieres que todo su mundo sea perfecto, que que crezca en un ambiente lleno de paz y que no sufra las mismas carencias que tú sufriste en la infancia.

Pero, cuando estos comienzan a crecer, y sabes que en el hogar donde están sus padres no se hablan, o las cosas son muy tensas, y entiendes que le hace más daño seguir allí que estar en hogares separados. Es preferible que sus padres se divorcien, eso no significa que te divorciarás de ellos, no tiene sentido involucrarlos en un campo de batalla constante donde ambos contrincantes son las personas que más aman.

He decidido dejar todo por ti.

He intentado llamarte, tu teléfono está desconectado, tus amigas no me quieren hablar de ti, nadie sabe donde te metiste, te extraño, extraño las personas que solíamos ser  cuando estábamos juntos.

Rompí todas las leyes por ti, todo esto empezó un juego ¿Recuerdas? Éramos dos ninjas que se veían en la oscuridad, cada semana en la misma habitación, 6C, en donde aún están nuestras marcas, una habitación que se convirtió en nuestro universo entero, en nuestro refugio, en nuestro jardín de Edén, donde descubriste mis secretos más íntimos, mis pasiones y mis miedos.

Me mostraste un mundo de luz mientras yo daba pasos en la oscuridad. No me importaba nada más, solo intentar que no tropezar y arruinar toda nuestra historia, tú me mostraste la verdad, me enseñaste todo lo que en realidad necesitaba y ahora que te busco, siento que es demasiado tarde.

Siento la llegada de una tormenta, y en la lluvia no se puede ver mucho, no puedo ver el camino de regreso a casa, y mi hogar es junto a ti.

¿Volverás?

Lado C.

La última pregunta que hice mientras me veía en el espejo fue la siguiente: ¿Dejo que se vaya con la persona que conoció o lucho por lo que un día fue pero ya no?

Y me di cuenta que no puedo luchar por alguien que ya no quiere pelear por mí, que haga lo que haga yo, no va a hacer que las cosas cambien, porque no solo dependen de mí, los matrimonios al igual que los noviazgos son de dos, y ambas partes deben poner de su parte.

Entendí que el problema no era yo, el problema era él y su falta de compromiso, porque, si no me amaba, ¿por qué decidió casarse conmigo?

Mi error fue pensar que tal vez con la llegada de nuestro primer hijo, ambos nos íbamos a enamorar, porque, en el fondo él me daba estabilidad en todos los sentidos, pero yo tampoco sentía ese amor que todos dicen que se te alborotan las mariposas en el estómago y todo eso…

Quizás al principio sí, cuando nos escapábamos a la playa, cuando reíamos sin parar, cuando no podíamos dejar de tocarnos, o de hablar, pero, cuando las cosas van tomando forma, te das cuenta que no era lo que tú esperabas, y en el fondo entiendo su tristeza.

Obviamente, a mí también me gustaría encontrar a alguien que lo deje todo por mí.

Luego de pensar todo esto, tomé mi decisión, le hice la despedida de su vida, compré vino, dejé a los niños en casa de mi mamá, me puse el vestido que tenía mucho tiempo sin usar y compré pizza, extra pepperoni, (a los dos nos encanta) y arreglé esa cena.

Llegó tarde, como siempre, pero no me importó, creo que había llorado, se le notaba en los ojos, se excusó con una alergia con archivos de su trabajo, se sorprendió al ver toda la mesa con su pizza favorita. Le serví una copa de vino, no quise preguntarle nada de su trabajo, le dije que esta noche solo seríamos él y yo.

Comió con un poco de miedo, tal vez porque sabe que a los condenados a muerte, a pocos días de su ejecución, en algunos países del norte, le preparan la última cena antes de morir y puede que haya pensado que eso era lo que iba a pasar.

Dijo que no quería el postre, pero con voz suave le pedí que se relajara. Comenzamos a hablar y le dije que amo a mis hijos, tanto que no me gustaría dejarlos sin padre, porque yo crecí sin uno y no me gustaría que ellos lo hicieran de la misma manera. Sonreí y tomé un sorbo de vino.

Terminamos de comer y me confesó todo, me dijo que estaba enamorado del lado A.

Le dije que yo lo sabía, lo sabía incluso antes que pasara.

Sabía que existía alguien más. Su cara fue de arrepentimiento, de lástima. Yo no quería que sintiera lástima por mí, al contrario, para mí ers suficiente toda la mentira que era nuestro matrimonio, de estos años perdidos intentando algo que nunca iba a funcionar. Le dije que no era necesario que me explicara nada más.

“Aún falta el postre, en la mesa están los papeles del divorcio, voy a casa de mi mamá a buscar a los niños, cuando regrese te pido por favor que no estés aquí, luego hablaremos cómo haremos con todo esto, pero hoy no te quiero ver en mi casa, no te preocupes por la basura, cuando regrese yo la boto.”

Me marché y él con el rostro más confundido aún, pero con alivio, se quedó en la mesa, tal vez esperando que yo volteara y riendo le dijera que era un chiste, o peor para mí, su rostro confuso mostraba la alegría de no poder creer que lo dejé libre y que ya podría ser y hacer de su vida lo que tanto anhelaba, claro está, hacerlo sin mí.

chica en columpio-solitaria-soledad-

Lugares Vacío, lado A.  6 meses después.

¿Por qué huí? No sé si leer su email y dejarme envolver por sus letras  para caer de nuevo en una ruleta rusa. Y pensar que llegué a creer que no podía haber algo peor que ser la esquina de este triángulo. Lo más duro es darnos cuenta que ya no lo somos o que quizá nunca lo fuimos.

Lo difícil es ver cómo se van agregando esquinas que pensamos que nunca se iban a involucrar.

Ese día en la mañana, salí a caminar sola para despejar la mente, dedicarme tiempo a mí, o quizá reflexionar lo que estaba haciendo, y lo que podía causar si decidía volver con él. Fue el día más doloroso de mi vida.

Vi a dos hermosos niños disfrutando de cada segundo con sus padres, y mientras observaba a la familia feliz jugando, pensé que en realidad nunca fuimos un triángulo, siempre existieron más lados en esta falsa historia de amor impar y que la que arruinaba a toda la familia feliz era el lugar que yo estaba ocupando.

El solo hecho de imaginar esas miradas de felicidad de dos niños alegres transformarse en tristezas que se clavarían en mí y me juzgarían como la persona que destruyó para siempre su hogar, me provocó un sentimiento tan intenso y desagradable, que por unos segundos me hizo odiarlo.

Lo odié por haberme metido en una historia de la que ya no podía escapar, por hacerme volver una y otra vez, por hacerme creer que nuestra historia era diferente a las demás, pero sobre todo, me odié a mí, por creerle.

Al regresar del parque, con el alma rota en mil pedazos, me tumbé en la cama y tomé la decisión de no abrir su correo, no responder sus mensajes ni sus llamadas, borrarlo de las redes sociales, no buscarlo ni interesarme en su vida. Quiero que sea feliz, quiero que esté con su familia, que vea crecer a sus hijos, quiero que tenga una linda casa y que los domingos por la tarde haga comida con ellos, que no se pierda ni un segundo de los detalles de su vida, y que recuerde nuestra historia como algo que fue fugaz.

Hoy ya no lo odio, los sentimientos negativos  desaparecieron, y me di cuenta que el amor siempre lo tuve frente a mí, pero lo supe años más tarde. Mi mejor amigo se convirtió en mi compañero de vida y logró llenar los espacios vacíos de mi ser. Estuvo conmigo 24/7, apoyándome, siendo mi paño de lágrimas, buscándome la sonrisa que yo sola no conseguía en ningún lugar. Aprendí que el amor está donde menos lo esperaba y que se construye solo entre dos.

Aún recuerdo a B, un día lo vi de lejos, sonreía, estaba en un restaurante bonito y muy lujoso,  tomado de la mano con otra chica que no era el lado C… y la verdad no me sorprendí ¿Y ustedes?

Lado B, seis meses antes

En la mañana me enteré que A se había ido, había renunciado a la empresa y con ella a mí también, no pude creerlo, la llamé todo el día, su celular estaba apagado, llamé a sus amigas, nadie me dijo donde estaba. Llamé a su familia, no quisieron darme respuestas, busqué sus redes sociales, me bloqueó, yo iba a dejarlo todo por ella, estaba decidido, aunque quería a C , lo que teníamos no era real, nunca lo fue. Qué triste darte cuenta que la persona que amas ya no está, pero cuando estuvo, no tuviste el valor para dejarlo todo por ella.

Fui al baño, lloré como un niño, me odiaba por haberla metido en este juego, me odiaba por haber vivido un matrimonio de mentira, me odié por todas las veces en las que le dije que lo iba a dejar todo y al final me arrepentía, me arrepiento de haberme arrepentido.

Antes de salir del trabajo, le escribí un correo a A, diciéndole que hoy iba a dejarlo todo por ella, un correo que no tuvo respuesta. Minutos más tarde recibí un mensaje de C, diciendo que me esperaba en casa, que no cenara. Yo no podía contener el llanto, la la mamá de mis hijos, la persona a quien debería brindarle respeto, me espera en la casa con una cena y el mejor vino, y yo, pensando en dejarla por otra, soy la peor basura de este mundo.

Llegué a casa a tiempo,  estuve una hora tratando de que mi cara hinchada volviera a la normalidad,  intentando ocultar mi tristeza y mi llanto. Logré cruzar la puerta, C estaba esperándome, estaba muy serena y tranquila,  la cena estaba preparada, pizza y vino, como en los viejos tiempos, los niños estaban en casa de mi suegra, pero yo no podía continuar con esta farsa. Le confesé todo sobre A, pensé que enloquecería, más para mi sorpresa, los papeles del divorcio estaban esperando desde hace varios días en casa.

C sabía todo lo que pasaba, le pedí perdón, pero se fue y me diji que abandonara la casa, que a los niños los podía ver los días que quisiera. Fue muy comprensiva, mi maleta también estaba lista. Ella siempre tan perfecta haciendo todo.

Esa noche perdí a dos grandes personas y me arrepiento cada segundo de mi vida. Me arrepiento por ser un cobarde, por no hacer las cosas bien, por no haber lidiado la situación con mayor madurez. Creemos que por tener un gran cargo, una oficina bonita, un auto lujoso y unos hijos inteligentes, nos las sabemos todas más una, mentira, no sabemos nada, vivimos improvisando todo el día, nadie sabe en realidad qué está haciendo, solo hace como que sabe, pero no.

Un año después, luego de reflexionar lo sucedido, recuerdo con ternura, todos los lados de esta historia:

C, fue el amor de juventud, el amor bonito, el amor puro y verdadero. Me dio el regalo más grande de mi vida, la dicha de ser padre y eso es algo que no podré olvidar. Mi  segundo amor, fue A, pura pasión, fuego y lujuria escondidos detrás de una mirada inocente. Fue la que me hizo sentir, la persona que quitó todos lo tabúes que tenía, cumplió mis fantasías y me acompañó a mis locuras. Fue mi complice incondicional. Años más tarde conocí a D, ella fue la combinación de ambos lados, fue el amor y la pasión, fue la calma y la furia, fue ángel y también demonio.

Hoy me encuentro estable, apreciando en un lindo restaurante cada instante con D. Tuve que perder a mi familia y al amor de mi vida para aprender a valorar lo que realmente importa. Y tú, si ya encontraste la persona correcta, solo te digo una cosa, no la dejes ir. No hay nada más doloroso que ver al amor de tu vida escapándote de las manos. “Hay amores que no se olvidan, se superan”.

Un año después… Lado C. El finalLes confieso que nunca pensé que fuera a superarlo tan rápido, de hecho, en un momento pensé que jamás lo haría, pero pasó, Dios me dio la sabiduría que necesitaba para entender que el amor es incomprensible, y nos hace hacer cosas que hieren a otras aunque esa no sea nuestra intención.

En este momento de transición, comprendí que en esta historia no habían culpables, solo fuimos tres personas que coincidieron en el momento inadecuado, y por el impulso de cerrar este capítulo de la mejor manera, decidí buscar a A, pero lamentablemente no la conseguí, me informaron que se mudó y nadie quiso darme información. La entendí, entendí que para ella tampoco fue fácil nada de lo que pasó y que tal vez se fue muy lejos para olvidar, cosa que yo no podía hacer, yo debía superar todo lo sucedido en el mismo lugar, viendo a B llevándose a los niños los fines de semana y algunos días feriados.

Ahora puedo ver las cosas de otra manera, no les guardo rencor, a ninguno de los dos. A solo fue una chispa que detonó la explosión que acabó con un matrimonio de papel, y solo fue una víctima más del amor y sus travesuras, que sufrió tanto o más que yo.

Por otro lado está B, puede que se haya equivocado en la forma en la que manejó la situación, pero, ¿Quién soy yo para juzgarlo? ¿Quién decide qué está bien y qué está mal? ¿Yo, la sociedad, la moral?
Nadie es perfecto, los errores y los tropiezos son parte del proceso, no podemos juzgar los pasos de quien va por un camino que nunca hemos pisado.

Podrán creer que estoy loca, pero lo admiro, porque es un excelente padre, a pesar de todo lo que estaba pasando, de la lucha interna que yo sé que tenía en su corazón, nunca se alejó de sus hijos, siempre estuvo ahí para ellos, mostrándole su mejor cara aunque por dentro estaba devastado, aunque por dentro, estaba ahogándose en un mar de lágrimas del cual no podía sobrevivir.

Me alegra saber que nuestra relación no terminó mal, que aún podemos vernos a los ojos y sonreír, que los momentos dolorosos quedaron como lección y no como cicatriz.

Espero que tú, que has pasado por lo mismo que yo, o por lo mismo de A, te tomes un tiempo para pensar mejor las cosas, no cometas los mismos errores que cometimos nosotros.
Si te gusta alguien, dilo desde el principio, sé honesto, ve siempre de frente, si algo no te gusta dilo, si te sientes mal, habla. Si conoces a otra persona y esa persona te gusta mucho, sé sincero y no pierdas a dos personas por no saber qué hacer, arriésgate, todo lo que hacemos por amor se puede justificar.

Yo, C, hoy me encuentro en paz, en calma, disfrutando ver crecer a mis hijos, aprendí a tomar las riendas de mi vida, a darlo todo en nombre del amor.

Escrito colaboración con @AnelMarielle_
Corrección: @Coritweet
Historia original: ChrissBraund

5/5
chicas-tristes

El Club de las Chicas Tristes

El Club de las Chicas Tristes

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Es una chica en llamas,
arde desde los cimientos,
lleva enredados en su pelo los precipicios en los que ha caído
y se ha enamorado como una idiota.
 
Pisa fuerte el acelerador
cuando ve que está a punto de estrellarse
con una boca que la invita a una noche
de copas y besos a media luna.
 
No hay más mundo que el que arde en sus ojos.
En invierno se pone triste al ver la fotografía donde abraza a su padre
y su madre le dice que deje ir lo que hace tiempo dejó de cantarle una canción de cuna.
 
No olvida la traición,
la puñalada,
el empujón al abismo;
aprendió a no confiar en nadie,
por eso se convirtió en piedra,
una piedra que ni quema
ni congela,
pero que cuando menos te lo esperas,
llega a una temperatura tan alta
o tan baja
que ni siquiera el infierno
ni el mismo paraíso se llega a comparar con tal intensidad.
 
Es la chica de las fuertes intensidades:
ama,
ríe,
besa,
llora,
folla,
abraza.
FUERTE.
Tan fuerte que llega a tal punto de romperse.
De consumirse.
 
Sueña con algún día dormirse en un hombro,
mientras mira en retrospectiva
y se da cuenta de que nadie supo esperarla,
que nadie permaneció,
que nadie dejó ir trenes por si ella llegaba,
que todos se fueron tras conocer su invierno.
 
Es pájaro por las mañanas
y cuervo por las noches.
Te lleva a tocar las nubes
-a jugar con ellas-
y te enseña a mirar con sus ojos,
porque los tuyos ya te los ha sacado.
 
Pobre de aquel que llegue a enamorarse de una chica como ella,
porque tendrá que renunciar hasta a sí mismo
por no dejar de ser de ella.
 
Pertenece a El Club de Chicas Tristes,
es preciosa,
joder,
tan preciosa que llegué a enamorarme de ella.

 

«Huesos»

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Se quedó a vivir en una fotografía,
es la chica de la que te acuerdas cuando cierras los ojos
y tu planeta parece haberse salido de órbita
y ya no es lo que solía
y tienes que conformarte con ver el cielo de la noche:
apagar las velas
y poner tu canción favorita.
Hundirte en ese naufragio que es la vida
y no saber cómo salir a flote,
sino con uno de sus besos,
caricias
o reproches.

Es tímida como el infierno
pero a veces explota contra todo:
se lleva lo que tenga en frente
y después con su carita triste busca
los pedazos en el suelo,
baila la canción más triste del mundo
y hace de ello un espectáculo del que nunca te olvidarás,
aunque más adelante la vida se encargue de barrer de tu memoria
hasta el último grano de su sonrisa.
Y tengas que andar por las calles
buscando en cada chica esa sonrisa que te cautivó,
que te dañó
y que a la vez te sanó.

Mírala, está en huesos:
se está matando a sí misma,
se siente tan cansada
que no quiere comer
ni beber
ni amar
ni reír.
Sólo se deja arrastrar por el viento
y adonde quiera que la lleve
ahí, según ella, reposará.
Sueña con morir algún día
y provocar una lluvia de estrellas
y que el mundo sepa que existió
y que la cuenten
y que la pidan
y que la deseen
y que no la sigan rompiendo.

No podrás sacarla de tu cabeza,
porque es ese pensamiento de madrugada;
ni tampoco la expulsarás de tu corazón,
porque es ese latido mortal.

 

Ya es hora, aunque no sé de qué.

chicas-tristes

 

De un tiempo para acá he sacado todas las cosas que guardaba en el cajón donde está una buena parte de mi historia, le he soplado el polvo a mi colección de discos favoritos y he limpiado alguna que otra fotografía con mis lágrimas. He suspirado y me he atragantado con el mar de recuerdos, aprecié unas cuantas fotos donde aparecía sonriendo, pero no para la cámara, sino porque en ese preciso momento era feliz, no sabes cuánto, joder, era feliz por encima de todos los que se oponían. Un día alguien me preguntó que qué quería ser de mayor y respondí que mi única aspiración era ser feliz. No necesito ser otra persona, sino aquella que canta hasta que sus cuerdas vocales se lo impiden, quien escribe hasta la madrugada y que sin importar cuán tarde sea, se levanta y se pone a escribir; quien sus rodillas han sido su mejor coraza, porque siempre le mantienen de pie para un paso más en el baile de la vida.

De un tiempo para acá he sacado todas las cosas que guardaba dentro de mí, me han visto jodido por las calles, me han visto con ojeras y con los ojos hinchados, no me han visto reír desde hace mucho. He sacado a la luz todas las mariposas muertas, he vomitado todo lo caducado y me ha entrado vértigo de tantas vueltas que les doy a las cosas,

y a las personas.

A veces me detengo, suspiro hondo y le doy una calada a mi cigarro. Envolviéndome en mi propia mierda. Detenerse para tomar una buena siesta de horas no significa que te has dado por vencido y que ya no tengas nada; significa que es cansado caminar y no detenerse y estar siempre a la defensiva, también significa que estás reponiendo todas las fuerzas que se fueron quedando en el transcurso. Tropiezo, aunque lo hago de distinta forma a los demás, lo hago porque la piedra tal vez necesite un poco de calor, y si no lo sabes, cuando abrazas a una piedra, esta almacena el calor por dentro.

He sacado las cosas de mi pasado, y aunque confieso que a veces odio la idea de tener que recordar porque me pone demasiado triste; por otro lado, me hace bien recordar que todo lo que viví fue real y que esas personas que están ahí, un día estuvieron aquí, a mi lado. Recuerdo sin importar cuál fue su final en mi historia, es cierto, uno escribe la propia, pero a veces es la vida la que te la tacha.

Cuánta distancia hay en una fotografía, cuántos cambios, cuánto tiempo desde entonces.

Loco, nunca cuerdo.
Beso, muerdo y muero, todo a la vez.
Y sin que nadie se dé cuenta de cuán jodido estoy. Lo malo de escribir es que también se nota, sin que te miren a los ojos, cuán jodido estás por dentro.
Mis peores pesadillas son mi mayor inspiración. Me inspira todo lo que me hace daño, me rasguña o me mata.

Ya es hora, aunque no sé de qué. 

 

Autor: Benjamín Griss