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Y tú y yo ¿qué somos?

Y tú y yo ¿qué somos?

Ilustración de amanda, viendo hacia el frente invitándote a leer "y tú y yo ¿qué somos?"

Mi nombre Amanda y estoy viviendo la historia de amor que cualquiera quisiera tener. Scott es el chico ideal, nos conocimos en la Universidad y puedo decir que me enamoró de una manera inexplicable desde la primera vez que lo vi, salimos por dos meses, hasta que llegó el momento en el que me pidió que fuese su novia, no dudé en decir que ¡sí! siempre estuve segura que quería estar con él, cada momento juntos se convertían en los mejores de mi vida.

Seguimos sumando momentos, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y hoy tenemos una cita para celebrar nuestro primer aniversario.
Desde temprano comienzo a buscar mi ropa, pienso en el peinado que me haré, la pintura de labios que usaré, y el perfume que me pondré, para él. Si tan solo vieran la sonrisa que tengo marcada mientras escribo todo esto.
En cada cita me coloco tan nerviosa como si fuera la primera, mientras bailo alrededor de mi habitación para drenar mi alegría llega un mensaje de Scott.

Mensaje nuevo…

Scott: Amanda, aunque un día como hoy todo comenzó y fue hermoso, me gustaría hablar de algo muy importante contigo.

Mi corazón está acelerado y esta vez no es de felicidad, la sonrisa que tenía hace algunos momentos se fue desvaneciendo poco a poco. Apago la música y releo el mensaje una y otra vez. No sé si gritar, llorar o salir corriendo hasta su casa para saber de qué se trata, trato de calmarme y le respondo el mensaje:

Amanda: ¿Está todo bien? Ya quiero saber de qué se trata, espero que no sea nada malo, te quiero mucho Scott…

Amanda acostada en la cama leyendo el mensaje de Scott

Luego de enviar el mensaje ya no sé si colocarme la ropa que escogí, solo quiero saber de qué quiere hablar Scott conmigo. Mientras sigo pensando en mi cuarto, escucho a mi mamá gritar mi nombre, salgo corriendo, mi mamá se ha caído por las escaleras, puedo ver como está tendida en el suelo intentando levantarse. Rápidamente y con muchos nervios intento hacer que no se mueva, mientras llamo urgente al 911. Su nariz está sangrando y pude notar que su brazo no está de la forma en la que debería estar. La ambulancia llegó quince minutos después, salimos tan rápido de la casa que olvido traer el celular, mientras vamos en la ambulancia, solo puedo mirar fijamente a mi madre, mientras le repito:
todo estará bien.
Ya en el hospital esperando que me den información sobre mi madre, recuerdo la cita que tenía en pocos minutos como Scott, quisiera que estuviera conmigo en estos momentos, pero no tengo manera de llamarlo. Intento encontrar a alguien que me ayude en esa fría sala, pero se me imposibilita. Nadie sale para darme noticias de mi mamá.

Ha pasado alrededor de una hora y media, He caminado dando vueltas en el pasillo tantas veces, que creo que ya estoy a punto de abrir un hueco en el piso. El reloj pareciera que se dispuso a andar más lento, los segundos parecen horas, esto realmente es una tortura. Por otro lado, Scott ya debió haber llegado a nuestro lugar de encuentro, tal vez pensó que no quise asistir a la cita a propósito, o que estoy tan preocupada por lo que me dijo antes que tal vez piense que apagué mi celular.
Solo espero que me entienda. Cuando el doctor por fin aparece, me informa sobre el estado de mi mamá, me dice que fue una caída media, su brazo se dobló, no tuvo fractura, sin embargo debe usar un yeso para inmovilizarlo, también algunos moretones por la caída de los escalones, pero nada grave. Esperamos unos minutos más y le dan el alta, ya podemos ir a casa.
Al llegar, acomodo a mi madre en su cama, le recetaron algunos calmantes para el dolor, lo que le causan sueño y fatiga, le busco agua para que se tome su medicamento y espero que se duerma tranquila. Le doy un beso en la frente y le digo que por favor tenga un poco más de cuidado cuando baje por esa escalera, hace tiempo que amenazaban con que alguna de las dos se cayera, debido a que los escalones están un poco desgastados. Apago su lámpara y me dirijo a mi habitación.


Lo primero que hago el tomar mi teléfono, tenía diez mensajes de Scott y cinco llamadas perdidas. Llamo a Scott para informarle lo que había sucedido, estoy algo impaciente porque no me responde, después de morderme las uñas esperando que aparezca o que me responda de alguna manera.
Por fin me atiende. Su voz suena un poco triste, y yo casi no lo dejé hablar dándole todas las explicaciones del embarque de nuestra cita de aniversario. Me dice que lamenta mucho lo ocurrido, que se había preocupado por mí, pero que ya mañana nos podemos ver y así hablar de «algunas cosas». 
Al colgar, la cabeza no para de darme vueltas. ¿Me va a terminar?

Me tumbo en la cama, apoyando mi cabeza de la almohada y comienzo a mirar el techo y pensar en qué es lo que me tiene que decir, me siento preocupada aunque no he hecho nada malo, luego de un rato de pensar y pensar, vigilo a mi madre para convencerme que se encuentre bien, y mientras la abrazo, me sumí en un sueño profundo entre su abdomen.

Me despierto muy temprano por las quejas de mi madre y me doy cuenta que ya ha salido el sol y que dormimos juntas, hace algún tiempo que esto no pasaba. Puedo notar que estuvo un tiempo viéndome dormir. Me limpio los ojos y le doy un beso en la frente. Bajo a hace algo de desayuno, con cuidado de no caer por las escaleras, escucho como crujen mientras voy pisando cada escalón.

Luego de hacer el desayuno, comienzo a arreglarme, mi madre me dice que se siente mejor, y que no es necesario que me quede en casa, que saliera a distraerme y a hacer mis cosas. Es por eso que salgo a ver a Scott, esta vez no tardé tanto tiempo eligiendo la ropa, ni el labial, ni el perfume.
Ya sentada en nuestro café de siempre, me toca esperarlo un poco porque no ha llegado aún. A lo lejos puedo ver que viene, siempre bien peinado, con la franela que hace algunos meses le obsequié, lo noto distraído, triste, extraño. Puedo observar que trae sus manos vacías y ayer fue nuestro aniversario. Yo le traje un detalle, estuve meses ahorrando por comprarle su juego favorito de PlayStation.
Él llega y se sienta sin darme ni un beso, ni un abrazo, ni nada, mis ojos lo ven y no puedo evitar que se acumulen lágrimas. Mis manos comienzan a sudar y entro en preocupación y desespero, esto no había pasado antes. ¿Por qué está tan distante?

—Hola Amanda, ¿Como estas? ¿Como sigue tú mamá?

Con la voz un poco quebrantada logro responderle

—Estoy bien, y mi madre recuperándose, pero todo bien. ¿Y tú estás bien? Te noto extraño…

—Te dije que quería hablar contigo…

—He tenido unos días muy duros para mí, sé todo lo que hemos pasado y lo excelente persona que eres. Después de pensarlo mucho y hablarlo con par de amigos, creo que lo mejor es que no sigamos, sé que te debe sorprender, no puedo seguir contigo, ya no siento lo mismo, no sé si deba pedir disculpas pero no puedo continuar, te veo más como una amiga, quisiera que me aceptaras como tú amigo. Tal vez no sea fácil para ti pero te dejaré para que lo pienses.
—Acomodó la silla donde estaba sentado y se fue.

Aún no puedo asimilar la situación estoy sentada tratando de entender lo que me acaba de decir. Quedo muda, mientras intento recapitular todo lo que acaba de pasar. Scott vino, me terminó y se marchó sin dejarme decir nada, simplemente se fue. Me quedo en el café por unos cuántos minutos más, con mi rostros lleno de lágrimas, no puedo evitar ver como las personas se dan cuenta de todo lo que pasó, mientras me miran con lástima y pena. Tomo lo poco que me queda de dignidad y voy al baño. Me lavo la cara, pago la cuenta de mi café y tomo el primer taxi con dirección a ninguna parte.

Luego de dar varias vueltas con el taxista, le pido que por favor me lleve a mi casa, le doy la dirección y comenzamos a viajar hacia mi refugio. El señor no paraba de verme por el retrovisor, poco a poco me dice si está todo bien, su voz era de preocupación, era un señor muy mayor, no se veía mala persona. Le respondo un poco como una gran idiota. Se limita a decirme algo más. Al llegar a casa me dice que todo tiene solución, que sea lo que sea por lo que estoy pasando lo voy a superar. A lo que le respondo muy mal y le lanzo la puerta del taxi.

Al llegar a casa rápidamente me dirijo hacia mi habitación, cierro la puerta con candado y comienzo a llorar como una tonta. Comienzo a ver nuestra galería de fotos juntos, nuestros planes a futuro, nuestros lugares favoritos, y un montón de recuerdos que ahora se han vuelto eso, recuerdos. Intento calmarme y asimilar la situación.

Me quedo dormida un rato y al despertar tengo un mensaje de Scott

Mensaje nuevo…

Scott: Espero que te encuentres bien, mi intención no es lastimarte, quisiera seguir en contacto contigo que seas mi confidente, me encanta tú forma de ser. Y no quiero perderte, pero que ahora nuestra relación sea de amigos, ¿Aceptas?

Quisiera negarme y decirle que es mejor alejarnos. Pero no puedo, quiero tenerlo cerca así sea como amigos. Tal vez esta sea la oportunidad para estar cerca y así podrá darse cuenta que fue un error haber terminado así conmigo. Y quien sabe, algún día me vuelva a pedir que sea su novia.
Espero un tiempo y le respondo.

Amanda: Jamás me imaginé que pasaría todo esto y mucho menos quedar como amigos, no te lo voy a negar, sí me afecta tú decisión, pero la aceptaré y seguiremos hablando. te quiero, amigo.

A pesar de que ese mensaje no me lo creo ni un poquito, no quisiera arruinarlo todo y cerrar todas las ventanas, por eso acepto ser su amiga, solo me toca asimilarlo, trataré de enfocarme en la Universidad y ayudar a mi mamá.

Han pasado varios días desde la ruptura con Scott, quien me escribe muy a menudo, pero ya saben, como amigos, me cuenta sobre su día, sobre sus ideas, sobre su visión del mundo y yo no paro de imaginar vivir un mundo solo con él. A veces me lo encuentro en la Universidad y hablamos y aunque no le demuestro nada por dentro me sigue doliendo mucho esto de ser amigos, duele tenerlo siempre ahí contándome todo lo que quiere lograr y que en esos planes no esté yo incluida. No sé si algún día sabrá todo esto y entenderá lo difícil que es tenerlo cerca de amigos cuando yo solo quiero que sigamos siendo la pareja ideal.

Estar con la mente ocupada me ha ayudado un poco para no pensar tanto en el tema, los parciales en la universidad han ocupado la mayor parte de mis pensamientos, también he aceptado algunas salidas con mis amigas para distraerme según ellas aunque a cada momento les hablo de él y me dicen que debo olvidarlo, pero yo, me niego a aceptarlo.

Llegando a casa después de salir con mis amigas puedo ver que tengo un mensaje de Scott.

Mensaje nuevo…

Scott: necesito verte!          3:43 am

Ahora no sé que pensar, ni qué responder, no quiero ilusionarme de nuevo, pero son casi las cuatro de la mañana y el alcohol está por todo mi cuerpo, y comienzan a atacarme los recuerdos. Le respondo que está bien, mañana después de salir de la Universidad nos veremos. Es imposible que no vuelva a tener una sonrisa en mi rostro.
Quisiera seguir chateando con Scott pero el cuarto por alguna razón comienza a dar vueltas y no sé en qué momento me quedé dormida.

A la mañana siguiente, aún tengo un poco de resaca por la salida de anoche. Las clases se han vuelto muy lentas y aburridas, solo espero la hora de la salida para verme con Scott.
Salgo y me está esperando con su chaqueta de chico rebelde, terminando de fumar un cigarro que luego tira al suelo. Me toma de la mano y comenzamos a caminar por los espacios verdes de la Universidad, como en los viejos tiempo. Yo me encuentro un poco sorprendida porque me dijo que me quería como amiga ¿y ahora hace esto? Intento actuar normal y no digo nada, paseamos, comemos helado como si no hubiera pasado nada, disfrutamos de un maravilloso día y aquí es donde comienzo a ver nuevamente nuestro futuro juntos, de nuevo, como siempre debió ser. Creo que es imposible no llegar a casa con una enorme sonrisa. Se despide de mí con un beso apasionado en los labios que le respondo sin pensarlo dos veces, puedo sentir cómo nuestros labios bailan la más dulce de las melodías, me ve a los ojos y se despide de mí con una sonrisa. Su aroma queda impregnado en mi piel por unos cuantos minutos, hoy tal vez no me quite esta ropa, con tal de que permanezca su aroma por un rato más. Me deja en mi casa y yo quedo con una tonta sonrisa en el rostros, mientras él acelera en su auto y desaparece entre las avenidas de mi calle. Al subir a mi cuarto, mi mamá puede notar que estoy más animada y ella se ve mucho mejor, sus moretones han desaparecido. De pronto, suena mi teléfono.

Nuevo mensaje…

Scott: Te adoro amiga. :3

¿De verdad? Aquí voy de nuevo, la sonrisa que había tenido todo el día desaparece de mi rostro, no entiendo nada, estoy confundida. Yo lo amo y él me ilusiona de esta manera, la verdad no entiendo nada, no sé que quiere, esto me molesta muchísimo, así que decido no responderle el mensaje.

A las tres de la mañana ya he dado muchas vueltas en la cama intentando conciliar el sueño, y no puedo dejar de pensar en lo que pasó hoy, necesito desahogarme así que decido responderle el mensaje

Mensaje para: Scott

No sé si sea correcto enviarte un mensaje o no, aunque tal vez deba ser fuerte de una vez por todas y hablarte de frente. Te confieso que te echo de menos, como novio, todo ha cambiado desde que ya no estás aquí, ¿A dónde van las promesas que quedaron sin cumplir? La verdad quisiera no extrañarte más, no amarte más. Quisiera saber ¿a dónde fue todo ese amor que me decías tener? Me siento confundida, usada y herida, y todo es mi culpa, claro, porque yo acepté ser «tu amiga» pero luego llegas, me escribes a las tres de la madrugada, me citas, paseamos como si nada, me besas y luego al final del día me sigues diciendo «amiga» creo que no es justo para mí, y necesito que tengas los pantalones y me digas y tú y yo ¿qué somos?

Scott: Escribiendo…

Fin.

Escrito por: Yorgelis Linares
Editado por : ChrissBraund
Ilustrado por: ChrissBraund.

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Triángulo amoroso, Completa

triángulo amoroso
Historia de un triángulo amoroso

Parte A.

Llegué a su vida tarde, tal vez en el momento menos indicado, es irónico cuando encuentras todo lo que quieres de una persona y esa persona ya tiene a alguien más.

Intenté no enamorarme, sabía que su corazón estaba ocupado, y no solo por su compañera actual, sino por sus hijos, en su corazón ya no había sitio para mi, pero, lo hizo, él sin querer, o queriendo me abrió las puertas de su corazón, y aunque ambos sabíamos que hacíamos mal, lo hicimos, nos dejamos llevar por nuestros deseos.

Quisiera alejarme, esta vez me tocó ser la otra, arruinando a un matrimonio que tal vez ya estaba roto, la verdad no lo sé, él no quiere que me aleje por más que lo intento siempre vuelve, y aunque las cosas se tornan oscuras, cada vez que nos vemos, todas las luces se encienden y solo hay lugar para nosotros.

Quisiera que esta historia no existieran tantas personas involucradas, quisiera que estuviese solo y solo tuviera ojos para mi.

Sufro cada noche, abrazo a mi almohada pensando que él tal vez está siendo abrazado por otra persona que no soy yo.

No quisiera arruinar a su familia, sé que el karma existe y tal vez si la deja, algún día la vida se encargará de hacerme lo mismo a mi.

Cierro los ojos, ya no quiero pensar, no sé en qué momento pasaron tantas cosas, quisiera escapar, siento que no puedo más.

amor de tres
historias de amor

Carta de él.

“Aquí les cuento un poco la historia de mi vida,

Al llegar a casa mi esposa me pregunta por qué estoy triste,

yo le contesto que no es tristeza, que solo me duele la cabeza

solo necesito estar a solas por un momento, el trabajo, el tráfico y la calle me tiene un poco atormentado, -miento- por dentro me estoy muriendo del dolor, tengo el corazón roto.

Aquello que comenzó como un juego se convirtió en el oxígeno que necesito para vivir.

¿Y cómo le explico a ella que me enamoré de otra persona?

Cómo le explico a la persona con la que comparto una casa e hijos, que alguien más me rescató, y que me aceptó con mis defectos e imperfecciones, que me quitó las dudas y mis miedos, que me conquistó, y que está igual que yo, en la misma situación, porque no quiere que deje a mi familia porque si la dejo, estaré con ella pensando en mi viejo hogar.

Ella es mi mejor amiga y la persona con la que duermo todas las noches, se ha convertido en una desconocida. No hablamos y cuando lo hacemos es solo para herirnos, la casa se siente como un campo minado a punto de estallar.

Y aunque la quiero, no puedo dejarla, quiero que sea feliz también y su felicidad somos nosotros, su familia.

Me encuentro en el dilema más grande de mi vida, es algo que no me deja dormir, cierro los ojos y una voz en mi cabeza pregunta:

¿Por qué me enamoré de ti? “

Pregunta de la noche:

¿Se puede amar a dos personas a la vez?

Esta es la parte de mi historia. Sí, soy la otra punta del triángulo.

Muchos dicen que los esposos no dejan a sus esposas, pero, cuando empiezan a ver a alguien más, es como si ya no estuviesen aquí.

Lo puedo ver y así saber que llega tarde a casa, pero es solo su cuerpo, porque su corazón y su alma parecieran que no, porque detrás de la puerta se va la persona alegre y al cruzarla otra vez, llega alguien irreconocible, que ya casi no me habla, lo que ha hecho que las cosas en la casa se tornen muy frías.

Al principio de la relación todo era color rosa, y sí, yo sé que todas las relaciones empiezan de esa manera, y luego de mucho tiempo y momentos vividos, pareciera que lo vamos olvidando.

La relación se volvió muy monótona, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, dejamos de viajar,  y las veces que lo hacíamos, lo único que hacíamos era pelear.

Él empezó a olvidar los detalles, tal vez yo también olvidé tratarlo mejor, pero a veces entre el día a día, el trabajo y la familia, olvidas tu papel como esposa.

Pasa, que al llegar a casa, a veces necesitas una desconexión, pero no, ahí es donde empieza todo, debes atender todo un hogar, esposo, hijos, comida. Esa se vuelve tu rutina, tu vida y es difícil cuando te cambia de esa manera.

No sé cuándo comenzó todo, solo sé que cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.

Ese día llegó tarde del trabajo, estaba muy triste, le pregunté qué tenía y me dijo que solo le dolía la cabeza, le calenté el baño y preparé la ducha, al quitarle la ropa le dije que se adelantara, al recogerla, algo se cayó de su pantalón, todo pasó sin querer, encontré una factura de hotel de hace varios días, mi mundo se desmoronó en mis ojos y un montón de recuerdos se fueron quemando uno a uno.

Quedé congelada, con ganas de vomitar y de mandarlo al carajo en ese preciso instante.

En este momento no sé qué hacer, ¿dejo que se vaya con la persona que conoció o lucho por lo que un día fue pero hoy no?

Triángulo amoroso, cuarta parte.

Después de varias semanas de pensarlo y pensarlo, por fin me he decidido, me elijo a mí y lo hago por varias razones:

1. Debo tener más amor propio.

2. No debo seguir mendigando las migajas de alguien más.

3. No quiero ser una rompehogares, no me gustaría que me lo hicieran a mí.

4. Él debe quedarse con su familia,

5. Nunca debí dejar que todo esto pasara.

Es difícil cuando te encuentras en un triángulo amoroso, y más si estás en mi posición, para muchos soy la mala, pero ¿amar está mal?

No lo creo, sé que es la situación más incómoda del mundo, pero son cosas que pasan, pasa a diario, pasa en los lugares donde menos te imaginas, a veces sin darte cuenta, otras con cautela, pero nunca, nunca con mala intención.

Es fácil juzgar para las personas que nunca han estado en esta situación, no los culpo, tampoco les deseo que algún día les pase, pero, solo los involucrados saben cómo se sienten cada uno.

Hay mucho en juego. Él tiene un cargo mayor en la empresa donde ambos trabajamos, por lo que he decidido tomar la decisión más difícil, renunciaré a mi puesto y eso implica renunciar al amor y al trabajo, todo al mismo tiempo.

Esta mañana, con lágrimas en los ojos redacté la carta de renuncia, renuncio a todo, renuncio a ti.

No le dije ni una sola palabra, hace días que no sé de él porque en el celular lo tengo bloqueado en todo lo que puedan imaginar, no atiendo sus llamadas ni sus correos, no quiero saber nada de él. Me iré por un tiempo y comenzaré desde cero en otro lugar, con otras personas, y me enfocaré en mí.

Tengo varios días sin dormir, estoy ansiosa, nerviosa… Intento no stalkear sus redes sociales, lo que es fácil porque por suerte no sube casi fotos en ningún lado. Cambié mi número de teléfono, ya compré pasaje para mi nueva vida. Me desintoxicaré de todo esto, me iré muy lejos y sin mirar atrás.

Hoy comienzo a pensar en mí, a quererme a mí y construir mi propio destino, destino en el que el desamor ya no tiene cabida, reviso mi correo electrónico y en la bandeja de entrada hay un correo de él, dice “URGENTE”

¿Debo abrirlo?

CORREO para el lado A:

No sé en qué momento te convertiste en tanto para mi, es inexplicable, tú lograste en meses lo que mi esposa no puedo en años, y sé que lo intentó, soy testigo de todo el esfuerzo que hizo para que nuestro matrimonio funcionara, quiero decir que…

Cuando la conocí, éramos jóvenes, sí nos gustábamos y había mucha pasión entre ambos, pero cuando la pasión y la lujuria desaparece, ya no existe nada más, no teníamos temas de conversación, no teníamos muchas cosas en común, y aunque no debimos casarnos, pronto llegó la noticia del embarazo,  entonces todo comienza a cambiar, sientes que ya no hay nada más, tu felicidad queda en un segundo plano cuando ves la cara de felicidad de una parte de ti, quieres darle lo mejor, quieres que todo su mundo sea perfecto, que que crezca en un ambiente lleno de paz y que no sufra las mismas carencias que tú sufriste en la infancia.

Pero, cuando estos comienzan a crecer, y sabes que en el hogar donde están sus padres no se hablan, o las cosas son muy tensas, y entiendes que le hace más daño seguir allí que estar en hogares separados. Es preferible que sus padres se divorcien, eso no significa que te divorciarás de ellos, no tiene sentido involucrarlos en un campo de batalla constante donde ambos contrincantes son las personas que más aman.

He decidido dejar todo por ti.

He intentado llamarte, tu teléfono está desconectado, tus amigas no me quieren hablar de ti, nadie sabe donde te metiste, te extraño, extraño las personas que solíamos ser  cuando estábamos juntos.

Rompí todas las leyes por ti, todo esto empezó un juego ¿Recuerdas? Éramos dos ninjas que se veían en la oscuridad, cada semana en la misma habitación, 6C, en donde aún están nuestras marcas, una habitación que se convirtió en nuestro universo entero, en nuestro refugio, en nuestro jardín de Edén, donde descubriste mis secretos más íntimos, mis pasiones y mis miedos.

Me mostraste un mundo de luz mientras yo daba pasos en la oscuridad. No me importaba nada más, solo intentar que no tropezar y arruinar toda nuestra historia, tú me mostraste la verdad, me enseñaste todo lo que en realidad necesitaba y ahora que te busco, siento que es demasiado tarde.

Siento la llegada de una tormenta, y en la lluvia no se puede ver mucho, no puedo ver el camino de regreso a casa, y mi hogar es junto a ti.

¿Volverás?

Lado C.

La última pregunta que hice mientras me veía en el espejo fue la siguiente: ¿Dejo que se vaya con la persona que conoció o lucho por lo que un día fue pero ya no?

Y me di cuenta que no puedo luchar por alguien que ya no quiere pelear por mí, que haga lo que haga yo, no va a hacer que las cosas cambien, porque no solo dependen de mí, los matrimonios al igual que los noviazgos son de dos, y ambas partes deben poner de su parte.

Entendí que el problema no era yo, el problema era él y su falta de compromiso, porque, si no me amaba, ¿por qué decidió casarse conmigo?

Mi error fue pensar que tal vez con la llegada de nuestro primer hijo, ambos nos íbamos a enamorar, porque, en el fondo él me daba estabilidad en todos los sentidos, pero yo tampoco sentía ese amor que todos dicen que se te alborotan las mariposas en el estómago y todo eso…

Quizás al principio sí, cuando nos escapábamos a la playa, cuando reíamos sin parar, cuando no podíamos dejar de tocarnos, o de hablar, pero, cuando las cosas van tomando forma, te das cuenta que no era lo que tú esperabas, y en el fondo entiendo su tristeza.

Obviamente, a mí también me gustaría encontrar a alguien que lo deje todo por mí.

Luego de pensar todo esto, tomé mi decisión, le hice la despedida de su vida, compré vino, dejé a los niños en casa de mi mamá, me puse el vestido que tenía mucho tiempo sin usar y compré pizza, extra pepperoni, (a los dos nos encanta) y arreglé esa cena.

Llegó tarde, como siempre, pero no me importó, creo que había llorado, se le notaba en los ojos, se excusó con una alergia con archivos de su trabajo, se sorprendió al ver toda la mesa con su pizza favorita. Le serví una copa de vino, no quise preguntarle nada de su trabajo, le dije que esta noche solo seríamos él y yo.

Comió con un poco de miedo, tal vez porque sabe que a los condenados a muerte, a pocos días de su ejecución, en algunos países del norte, le preparan la última cena antes de morir y puede que haya pensado que eso era lo que iba a pasar.

Dijo que no quería el postre, pero con voz suave le pedí que se relajara. Comenzamos a hablar y le dije que amo a mis hijos, tanto que no me gustaría dejarlos sin padre, porque yo crecí sin uno y no me gustaría que ellos lo hicieran de la misma manera. Sonreí y tomé un sorbo de vino.

Terminamos de comer y me confesó todo, me dijo que estaba enamorado del lado A.

Le dije que yo lo sabía, lo sabía incluso antes que pasara.

Sabía que existía alguien más. Su cara fue de arrepentimiento, de lástima. Yo no quería que sintiera lástima por mí, al contrario, para mí ers suficiente toda la mentira que era nuestro matrimonio, de estos años perdidos intentando algo que nunca iba a funcionar. Le dije que no era necesario que me explicara nada más.

“Aún falta el postre, en la mesa están los papeles del divorcio, voy a casa de mi mamá a buscar a los niños, cuando regrese te pido por favor que no estés aquí, luego hablaremos cómo haremos con todo esto, pero hoy no te quiero ver en mi casa, no te preocupes por la basura, cuando regrese yo la boto.”

Me marché y él con el rostro más confundido aún, pero con alivio, se quedó en la mesa, tal vez esperando que yo volteara y riendo le dijera que era un chiste, o peor para mí, su rostro confuso mostraba la alegría de no poder creer que lo dejé libre y que ya podría ser y hacer de su vida lo que tanto anhelaba, claro está, hacerlo sin mí.

chica en columpio-solitaria-soledad-

Lugares Vacío, lado A.  6 meses después.

¿Por qué huí? No sé si leer su email y dejarme envolver por sus letras  para caer de nuevo en una ruleta rusa. Y pensar que llegué a creer que no podía haber algo peor que ser la esquina de este triángulo. Lo más duro es darnos cuenta que ya no lo somos o que quizá nunca lo fuimos.

Lo difícil es ver cómo se van agregando esquinas que pensamos que nunca se iban a involucrar.

Ese día en la mañana, salí a caminar sola para despejar la mente, dedicarme tiempo a mí, o quizá reflexionar lo que estaba haciendo, y lo que podía causar si decidía volver con él. Fue el día más doloroso de mi vida.

Vi a dos hermosos niños disfrutando de cada segundo con sus padres, y mientras observaba a la familia feliz jugando, pensé que en realidad nunca fuimos un triángulo, siempre existieron más lados en esta falsa historia de amor impar y que la que arruinaba a toda la familia feliz era el lugar que yo estaba ocupando.

El solo hecho de imaginar esas miradas de felicidad de dos niños alegres transformarse en tristezas que se clavarían en mí y me juzgarían como la persona que destruyó para siempre su hogar, me provocó un sentimiento tan intenso y desagradable, que por unos segundos me hizo odiarlo.

Lo odié por haberme metido en una historia de la que ya no podía escapar, por hacerme volver una y otra vez, por hacerme creer que nuestra historia era diferente a las demás, pero sobre todo, me odié a mí, por creerle.

Al regresar del parque, con el alma rota en mil pedazos, me tumbé en la cama y tomé la decisión de no abrir su correo, no responder sus mensajes ni sus llamadas, borrarlo de las redes sociales, no buscarlo ni interesarme en su vida. Quiero que sea feliz, quiero que esté con su familia, que vea crecer a sus hijos, quiero que tenga una linda casa y que los domingos por la tarde haga comida con ellos, que no se pierda ni un segundo de los detalles de su vida, y que recuerde nuestra historia como algo que fue fugaz.

Hoy ya no lo odio, los sentimientos negativos  desaparecieron, y me di cuenta que el amor siempre lo tuve frente a mí, pero lo supe años más tarde. Mi mejor amigo se convirtió en mi compañero de vida y logró llenar los espacios vacíos de mi ser. Estuvo conmigo 24/7, apoyándome, siendo mi paño de lágrimas, buscándome la sonrisa que yo sola no conseguía en ningún lugar. Aprendí que el amor está donde menos lo esperaba y que se construye solo entre dos.

Aún recuerdo a B, un día lo vi de lejos, sonreía, estaba en un restaurante bonito y muy lujoso,  tomado de la mano con otra chica que no era el lado C… y la verdad no me sorprendí ¿Y ustedes?

Lado B, seis meses antes

En la mañana me enteré que A se había ido, había renunciado a la empresa y con ella a mí también, no pude creerlo, la llamé todo el día, su celular estaba apagado, llamé a sus amigas, nadie me dijo donde estaba. Llamé a su familia, no quisieron darme respuestas, busqué sus redes sociales, me bloqueó, yo iba a dejarlo todo por ella, estaba decidido, aunque quería a C , lo que teníamos no era real, nunca lo fue. Qué triste darte cuenta que la persona que amas ya no está, pero cuando estuvo, no tuviste el valor para dejarlo todo por ella.

Fui al baño, lloré como un niño, me odiaba por haberla metido en este juego, me odiaba por haber vivido un matrimonio de mentira, me odié por todas las veces en las que le dije que lo iba a dejar todo y al final me arrepentía, me arrepiento de haberme arrepentido.

Antes de salir del trabajo, le escribí un correo a A, diciéndole que hoy iba a dejarlo todo por ella, un correo que no tuvo respuesta. Minutos más tarde recibí un mensaje de C, diciendo que me esperaba en casa, que no cenara. Yo no podía contener el llanto, la la mamá de mis hijos, la persona a quien debería brindarle respeto, me espera en la casa con una cena y el mejor vino, y yo, pensando en dejarla por otra, soy la peor basura de este mundo.

Llegué a casa a tiempo,  estuve una hora tratando de que mi cara hinchada volviera a la normalidad,  intentando ocultar mi tristeza y mi llanto. Logré cruzar la puerta, C estaba esperándome, estaba muy serena y tranquila,  la cena estaba preparada, pizza y vino, como en los viejos tiempos, los niños estaban en casa de mi suegra, pero yo no podía continuar con esta farsa. Le confesé todo sobre A, pensé que enloquecería, más para mi sorpresa, los papeles del divorcio estaban esperando desde hace varios días en casa.

C sabía todo lo que pasaba, le pedí perdón, pero se fue y me diji que abandonara la casa, que a los niños los podía ver los días que quisiera. Fue muy comprensiva, mi maleta también estaba lista. Ella siempre tan perfecta haciendo todo.

Esa noche perdí a dos grandes personas y me arrepiento cada segundo de mi vida. Me arrepiento por ser un cobarde, por no hacer las cosas bien, por no haber lidiado la situación con mayor madurez. Creemos que por tener un gran cargo, una oficina bonita, un auto lujoso y unos hijos inteligentes, nos las sabemos todas más una, mentira, no sabemos nada, vivimos improvisando todo el día, nadie sabe en realidad qué está haciendo, solo hace como que sabe, pero no.

Un año después, luego de reflexionar lo sucedido, recuerdo con ternura, todos los lados de esta historia:

C, fue el amor de juventud, el amor bonito, el amor puro y verdadero. Me dio el regalo más grande de mi vida, la dicha de ser padre y eso es algo que no podré olvidar. Mi  segundo amor, fue A, pura pasión, fuego y lujuria escondidos detrás de una mirada inocente. Fue la que me hizo sentir, la persona que quitó todos lo tabúes que tenía, cumplió mis fantasías y me acompañó a mis locuras. Fue mi complice incondicional. Años más tarde conocí a D, ella fue la combinación de ambos lados, fue el amor y la pasión, fue la calma y la furia, fue ángel y también demonio.

Hoy me encuentro estable, apreciando en un lindo restaurante cada instante con D. Tuve que perder a mi familia y al amor de mi vida para aprender a valorar lo que realmente importa. Y tú, si ya encontraste la persona correcta, solo te digo una cosa, no la dejes ir. No hay nada más doloroso que ver al amor de tu vida escapándote de las manos. “Hay amores que no se olvidan, se superan”.

Un año después… Lado C. El finalLes confieso que nunca pensé que fuera a superarlo tan rápido, de hecho, en un momento pensé que jamás lo haría, pero pasó, Dios me dio la sabiduría que necesitaba para entender que el amor es incomprensible, y nos hace hacer cosas que hieren a otras aunque esa no sea nuestra intención.

En este momento de transición, comprendí que en esta historia no habían culpables, solo fuimos tres personas que coincidieron en el momento inadecuado, y por el impulso de cerrar este capítulo de la mejor manera, decidí buscar a A, pero lamentablemente no la conseguí, me informaron que se mudó y nadie quiso darme información. La entendí, entendí que para ella tampoco fue fácil nada de lo que pasó y que tal vez se fue muy lejos para olvidar, cosa que yo no podía hacer, yo debía superar todo lo sucedido en el mismo lugar, viendo a B llevándose a los niños los fines de semana y algunos días feriados.

Ahora puedo ver las cosas de otra manera, no les guardo rencor, a ninguno de los dos. A solo fue una chispa que detonó la explosión que acabó con un matrimonio de papel, y solo fue una víctima más del amor y sus travesuras, que sufrió tanto o más que yo.

Por otro lado está B, puede que se haya equivocado en la forma en la que manejó la situación, pero, ¿Quién soy yo para juzgarlo? ¿Quién decide qué está bien y qué está mal? ¿Yo, la sociedad, la moral?
Nadie es perfecto, los errores y los tropiezos son parte del proceso, no podemos juzgar los pasos de quien va por un camino que nunca hemos pisado.

Podrán creer que estoy loca, pero lo admiro, porque es un excelente padre, a pesar de todo lo que estaba pasando, de la lucha interna que yo sé que tenía en su corazón, nunca se alejó de sus hijos, siempre estuvo ahí para ellos, mostrándole su mejor cara aunque por dentro estaba devastado, aunque por dentro, estaba ahogándose en un mar de lágrimas del cual no podía sobrevivir.

Me alegra saber que nuestra relación no terminó mal, que aún podemos vernos a los ojos y sonreír, que los momentos dolorosos quedaron como lección y no como cicatriz.

Espero que tú, que has pasado por lo mismo que yo, o por lo mismo de A, te tomes un tiempo para pensar mejor las cosas, no cometas los mismos errores que cometimos nosotros.
Si te gusta alguien, dilo desde el principio, sé honesto, ve siempre de frente, si algo no te gusta dilo, si te sientes mal, habla. Si conoces a otra persona y esa persona te gusta mucho, sé sincero y no pierdas a dos personas por no saber qué hacer, arriésgate, todo lo que hacemos por amor se puede justificar.

Yo, C, hoy me encuentro en paz, en calma, disfrutando ver crecer a mis hijos, aprendí a tomar las riendas de mi vida, a darlo todo en nombre del amor.

Escrito colaboración con @AnelMarielle_
Corrección: @Coritweet
Historia original: ChrissBraund

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