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Días grises en primavera

Días grises en primavera, escrito por Andi Gallegos

Mucho hemos escuchado, leído, a veces informado y otras ignorado sobre el “estar triste”.
Si bien, todos conocemos la tristeza pocos hemos decidido vivirla,
posiblemente porque no nos quedo de otra o no supimos en qué momento
tocó a nuestra puerta pero ella muy comodina se volvió nuestra roomie.

Para algunos es esa roomie fantasma, la que casi no ven (o tratan de no
verla) pero saben que viven con ella, habemos algunos que decidimos
conocerla y aunque es un dolor de huevos u ovarios, según sea el caso.

No siempre es tan mala como lo cuentan, es más la fama que tiene, he de confesar.

Personalmente creo que somos amigas, no fue de la noche a la mañana pero un día me di cuenta que su estancia sería más larga de lo que creí, nunca se iba, siempre ahí. A veces a mi lado, caminábamos juntas, era mi copiloto, me acompañaba al trabajo y de regreso a la casa, dormía, despertaba, pasaban los días y seguía ahí… A veces, arriba de mí, llegaba a pesar tanto que sentía me quedaba sin aire, después de tanto juntas nos fuimos conociendo y se volvió una terrible costumbre que supe sobrellevar. El verdadero problema fue cuando los días se volvieron grises en plena primavera, nunca imagine que justo cuando el sol parecía brillar más también llegaría la soledad a opacarlo.

Ha sido difícil porque el mejor antídoto es la compañía de esas personas que te hacen querer salir de la cama y bañarte aún en domingo, o la compañía de esa persona que mientras está en tu cama te hace querer parar el tiempo para siempre quedarse ahí: contándose los lunares, la historia detrás de sus tatuajes o simplemente las memorias más tontas, esas que tanto atesoran. Anécdotas que tienen de su pubertad y las locuras más grandes que han hecho, quizás nunca dejaremos de ser mecos y solamente con los años aprendimos a comportarnos, esto en el mejor de los casos, claro.

Para no romantiquear tanto e ir al grano… creo que muchos estamos en una búsqueda constate de respuestas y explicaciones, ingenuos y esperanzados con que algún día las encontraremos pero ¿qué pasa cuando estamos tristes y sentimos que ya no podemos?

El combustible para poder seguir suelen ser: los abrazos de mamá, las palabras de papá, las risas con amigxs, compartir una caguama con quien te escucha, salir a comer a tu lugar favorito pero, hemos recorrido tanto que nos quedamos sin gasolina, nos acabamos la reserva, ya no nos alcanza para llegar a ninguno de esos momentos, lugares, personas.

El capitalismo nos hizo creer que lo peor que nos puede pasar es no tener dinero pero la adultez nos hizo saber que lo peor que nos puede pasar es tener lejos a quienes tanto queremos, extrañamos y bueno, también no tener dinero y súmale un pinche contrato por outsourcing,

Creo que ni en la deep web podríamos encontrar un manual para ser felices, así que en mi intento de desahogarme escribo este manual cutre (que en realidad no es un manual) para sobrellevar los días grises…

Habrá quien diga que “querer es poder” y si algún día llegas a escuchar esa frase, déjame decirte que acabas de toparte con un auténtico pendejo.

Hay gente que se comió un libro de autoayuda de chiquitos y se nota, el peor caso es cuando se lo comieron de grandes pero bueno, igual de trillado sonará lo que escribiré pero: realmente lo mejor que podemos hacer es vivir esa tristeza pero sobre todo escucharnos, para bien o para mal casi siempre somos conscientes de lo que estamos haciendo y no nos gusta, no nos hace felices y de plano no nos llena pero nos encanta hacernos pendejos e ignorarlo porque eso siempre será más fácil que aceptarlo e intentar cambiar. Ahora bien, realmente no es tan malo pues puede que no estemos listos, que el bajón nos sirva para acostarnos o sentarnos, según lo prefieras, agarrar fuerza y poder salir de el, igual tampoco es a huevo. Puede que sólo necesitamos ese ratito para estar acostados viendo pal techo y después regresar al maravilloso mundo de mierda en el que vivimos.

Este manual que no es un manual, sólo es para desahogarme y en el mejor de los casos le puede servir a alguien que se sienta igual… no estás sólo, quizás sólo te sientes así y es válido, vívelo, llora, abrázate, vuelve a llorar.

Se vale estar cansado, se vale no querer salir del cuarto, se vale no bañarse. Cuando es primavera suele ser más difícil porque el sol toca a tu ventana y uno no está listo para despertar pero bueno, ya estamos en este mundo y llegamos sin estar listos, tan no estábamos listos que existía la posibilidad de morir mientras dormíamos pues podíamos olvidar respirar, así de mecos llegamos y mira, aquí andamos…

Abrazo.

Nadie sabe cuando va a pasar todo esto, sólo se sabe que eventualmente pasará. Cada quien tiene su ritmo, su proceso.

Abrázate, ese es el único bloqueador para los días grises con mucho sol, en plena primavera… protege tu cora de lo que le haga daño pero mucho ojo con protegerlo de más porque después puede que no quiera dejar entrar a personitas que deseen acompañarlo y apapacharlo.

Suerte en este camino, sólo es un bache y faltan muchos porque estamos en México pero uno a la vez, despacito pa que no duela tanto, sin prisa pero sin pausa.

Solíamos nosotros…

—Nosotros solíamos vivir ahí —Señaló con su dedo índice apuntando a una bola azul con blanco que alumbraba en el cielo.

—¿Estás bromeando? —Sonreí— es imposible que hayamos vivido fuera de este planeta que hoy habitamos —aseguré.

—Te equivocas, hemos vivido allí y en muchos otros planetas, pero, nuestra mente ha sido reiniciada tantas veces que hemos perdido esos recuerdos.

—¿Y cómo le digo a mi mente que vuelva a recordar? —Pregunté con tono incrédulo.

—Veras, allí está el detalle, que no se trata de que tu mente recuerde, se trata de tu alma. —En su rostro se dibujaba una sonrisa.

—¿Me estás diciendo que no se trata de mente sino del alma? ¿El alma también tiene memoria?

—Somos parte de un todo, el alma le dice a la mente cosas que ella no puede entender, porque nos han enseñado que todo es cuadrado; los autos son cuadrados, las casas son cuadradas, los celulares son cuadrados y al final nuestra mente cree esa realidad y muchas veces no salimos de ella.

—Me cuesta entenderlo —Miré a la esfera azul con blanco de la que me estaba haciendo referencia— ese planeta que me dices, es redondo, y todas las cosas que existen en el universo lo son ¿qué significa eso?

—Lo acabas de entender, el universo es redondo, y todo se mueve en círculos, los pensamientos funcionan de la misma manera, tienen un punto de llegada y otro de salida, pero, el pensamiento que nace no es el mismo que regresa a ti, todo se va transformando, todo va moviéndose sin chocar por paredes, sino que se desliza. Deberíamos recordar eso.

Algo sucedió en mi mente en ese momento, una sensación en mi cerebro hizo que por un momento sintiera un poco de electricidad y molestia.

—Eso que acabas de sentir, se llama el despertar. Y no todos lo sienten a la primera, a veces sus mienten duermen un millón de años y solo pocas logran despertar.

—Ese planeta es la Tierra y vivimos allí hace varios años ahora lo empiezo a recordar —Me alegré al saber que mis recuerdos estaban volviendo y la molestia que sentía ahora era una corriente que me causaba tranquilidad.

Continuará…

Si decides regresar

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Gracias por estar aquí, estaré subiendo mis mejores historias aquí para que puedas descargarlas las veces que quieras, compartir con tu comunidad y así conocernos más. Te mando un abrazo.
Con cariño

-Chriss

por si decides regresar, secuencia de imágenes de alguien escribiendo a una persona que no se encuentra físicamente
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Acuerdo de almas

Dicen que antes de nacer, cuando cada Ser decidió venir a la Tierra a vivir la experiencia 3D hubo un acuerdo de almas

Primero cada alma seleccionó minuciosamente con sus maestros de luz, todas las experiencias que deseaba vivir en esta encarnación.

Algunos eligieron aprender a través del desapego, otros de la soledad, otros de la enfermedad, otros a través de las pérdidas. Otros más, decidieron aprender de la relación de pareja. Algunos se atrevieron a experimentar la riqueza materia, y así sucesivamente, como si eligieran las materias para matricularse en la universidad, todos decidieron sus misiones.

Hubo una gran reunión entre esas almas para pactar cómo se relacionarían. Como cuando se reparten los roles en una obra teatral, cada cual recibió su papel en la obra de su vida. Y nacieron.

Algunas de estas almas se encontraron desde su nacimiento y son hermanos o familiares.

A otras les tocó ser compañeros del colegio, para llegar a ser amigos en la adultez.

Otros no se encontraron sino hasta cuando mayores, o pactaron conocerse en una fiesta y se enamoraron.

Y hubo quienes tendrían roles mínimos en la vida del otro:

Sería el médico que lo revisó cuando estuvo internado por apendicitis.

Otro sería quien le rompería la nariz en la disco porque le robaría la novia.

Otro sería quien le ofrecería la oportunidad de ganarse el dinero fácil.

Otro el taxista que lo llevaría al aeropuerto aquel día en que le avisaron que su madre se moría… etcétera.

Nada, absolutamente nada es casual en la vida de ninguno. Hay libre albedrío. Nos hemos repartido los papeles, pero no hay guión. Cada uno crea sus propios diálogos y sus acciones, y necesitan también asumir la responsabilidad de las consecuencias.

Así que ponte a pensar:

¿Por qué tienes a ese jefe tan exigente y perfeccionista? ¿Será que acordaron que él sacaría lo mejor de ti y te puliría cual diamante?
¿O será que tienes que aprender la tolerancia?
¿Y si lo que debes hacer es renunciar?

Difícil saber lo que viniste a experimentar con cada persona, pero el alma lo sabe, y el alma sólo sabe comunicarnos mensajes a través de lo que llamamos intuición.

Comprendes ahora que esa persona que está allí como Pepe Grillo es porque quizás tú se lo pediste, le rogaste que fuera la voz de tu conciencia y tú mismo le suplicaste:

No importa quien te odie, pero no dejes realizar algunas acciones que te dejarán atorado en esta encarnación.

Y entiendes porqué te bastó con ver a esa persona para que sintieras retorcijones en la panza. Tu alma te estaba avisando todo el dolor que te causaría… ¿La escuchas?

No recordamos. No sabemos qué nos une a todo el elenco que nos ayuda a representar la obra de nuestras vidas, pero hay un acuerdo tácito entre todos de permanecer juntos para ayudarnos mutuamente a crecer, a evolucionar…

Entre todos formamos un verdadero equipo de sanación porque nos ocupamos tanto de nuestro propio desarrollo como del de los demás. Pero también podemos cerrar abruptamente la relación con algunas personas por problemas meramente terrenales.
Ya te lo dije: Tenemos libre albedrío.

Todo este camino iniciado en nuestra primera encarnación hace millones de siglos atrás tiene como objetivo la iluminación.

Cada encarnación agregamos gotas de luz a nuestra conciencia y así evolucionamos. A veces, llega a nuestra vida alguien que nos enseña algo y quien al mismo tiempo recibe enseñanza nuestra y luego se va, desaparece de nuestra vida, pues ya se cumplió el trato pactado en el llamado plano sublime o cielo.

Luego, avanzamos despacio en términos terrenales o mundanos, pero vamos a la velocidad de la luz en términos estelares o cósmicos ..

Así que no podemos mirar ninguna relación y juzgarla como un triunfo o fracaso… Estamos aprendiendo, y el solo hecho de poder interactuar con otros, de conocerles, descubrir sus diferencias, llegar hasta lo profundo de su alma vuelve cualquier relación un éxito.

Así que no te atores con ese jefe maltratador, con esa pareja infiel, con esa persona envidiosa, con el familiar desleal, con la vecina chismosa, con ese profesor abusivo, el vendedor gruñón, ese pretendiente meloso, esa hija rebelde.

Solo mírales directamente al alma y diles:

MUCHAS GRACIAS POR RESPETAR EL PACTO!!.

Comparte esta enseñanza con quienes creas necesario, recuerda que estamos conectados por una fuerza superior que hoy nos está recordando que debemos disfrutar la vida tal cual la llevamos, y agradecer todo el aprendizaje obtenido desde nuestro nacimiento. Dar las gracias alivia el dolor y perdonar hace que podamos trascender en nuestra conciencia. Gracias por respetar el pacto. Sigamos en nuestra obra de teatro.

chicas-tristes

El Club de las Chicas Tristes

El Club de las Chicas Tristes

chicas-tristes

Es una chica en llamas,
arde desde los cimientos,
lleva enredados en su pelo los precipicios en los que ha caído
y se ha enamorado como una idiota.
 
Pisa fuerte el acelerador
cuando ve que está a punto de estrellarse
con una boca que la invita a una noche
de copas y besos a media luna.
 
No hay más mundo que el que arde en sus ojos.
En invierno se pone triste al ver la fotografía donde abraza a su padre
y su madre le dice que deje ir lo que hace tiempo dejó de cantarle una canción de cuna.
 
No olvida la traición,
la puñalada,
el empujón al abismo;
aprendió a no confiar en nadie,
por eso se convirtió en piedra,
una piedra que ni quema
ni congela,
pero que cuando menos te lo esperas,
llega a una temperatura tan alta
o tan baja
que ni siquiera el infierno
ni el mismo paraíso se llega a comparar con tal intensidad.
 
Es la chica de las fuertes intensidades:
ama,
ríe,
besa,
llora,
folla,
abraza.
FUERTE.
Tan fuerte que llega a tal punto de romperse.
De consumirse.
 
Sueña con algún día dormirse en un hombro,
mientras mira en retrospectiva
y se da cuenta de que nadie supo esperarla,
que nadie permaneció,
que nadie dejó ir trenes por si ella llegaba,
que todos se fueron tras conocer su invierno.
 
Es pájaro por las mañanas
y cuervo por las noches.
Te lleva a tocar las nubes
-a jugar con ellas-
y te enseña a mirar con sus ojos,
porque los tuyos ya te los ha sacado.
 
Pobre de aquel que llegue a enamorarse de una chica como ella,
porque tendrá que renunciar hasta a sí mismo
por no dejar de ser de ella.
 
Pertenece a El Club de Chicas Tristes,
es preciosa,
joder,
tan preciosa que llegué a enamorarme de ella.

 

«Huesos»

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Se quedó a vivir en una fotografía,
es la chica de la que te acuerdas cuando cierras los ojos
y tu planeta parece haberse salido de órbita
y ya no es lo que solía
y tienes que conformarte con ver el cielo de la noche:
apagar las velas
y poner tu canción favorita.
Hundirte en ese naufragio que es la vida
y no saber cómo salir a flote,
sino con uno de sus besos,
caricias
o reproches.

Es tímida como el infierno
pero a veces explota contra todo:
se lleva lo que tenga en frente
y después con su carita triste busca
los pedazos en el suelo,
baila la canción más triste del mundo
y hace de ello un espectáculo del que nunca te olvidarás,
aunque más adelante la vida se encargue de barrer de tu memoria
hasta el último grano de su sonrisa.
Y tengas que andar por las calles
buscando en cada chica esa sonrisa que te cautivó,
que te dañó
y que a la vez te sanó.

Mírala, está en huesos:
se está matando a sí misma,
se siente tan cansada
que no quiere comer
ni beber
ni amar
ni reír.
Sólo se deja arrastrar por el viento
y adonde quiera que la lleve
ahí, según ella, reposará.
Sueña con morir algún día
y provocar una lluvia de estrellas
y que el mundo sepa que existió
y que la cuenten
y que la pidan
y que la deseen
y que no la sigan rompiendo.

No podrás sacarla de tu cabeza,
porque es ese pensamiento de madrugada;
ni tampoco la expulsarás de tu corazón,
porque es ese latido mortal.

 

Ya es hora, aunque no sé de qué.

chicas-tristes

 

De un tiempo para acá he sacado todas las cosas que guardaba en el cajón donde está una buena parte de mi historia, le he soplado el polvo a mi colección de discos favoritos y he limpiado alguna que otra fotografía con mis lágrimas. He suspirado y me he atragantado con el mar de recuerdos, aprecié unas cuantas fotos donde aparecía sonriendo, pero no para la cámara, sino porque en ese preciso momento era feliz, no sabes cuánto, joder, era feliz por encima de todos los que se oponían. Un día alguien me preguntó que qué quería ser de mayor y respondí que mi única aspiración era ser feliz. No necesito ser otra persona, sino aquella que canta hasta que sus cuerdas vocales se lo impiden, quien escribe hasta la madrugada y que sin importar cuán tarde sea, se levanta y se pone a escribir; quien sus rodillas han sido su mejor coraza, porque siempre le mantienen de pie para un paso más en el baile de la vida.

De un tiempo para acá he sacado todas las cosas que guardaba dentro de mí, me han visto jodido por las calles, me han visto con ojeras y con los ojos hinchados, no me han visto reír desde hace mucho. He sacado a la luz todas las mariposas muertas, he vomitado todo lo caducado y me ha entrado vértigo de tantas vueltas que les doy a las cosas,

y a las personas.

A veces me detengo, suspiro hondo y le doy una calada a mi cigarro. Envolviéndome en mi propia mierda. Detenerse para tomar una buena siesta de horas no significa que te has dado por vencido y que ya no tengas nada; significa que es cansado caminar y no detenerse y estar siempre a la defensiva, también significa que estás reponiendo todas las fuerzas que se fueron quedando en el transcurso. Tropiezo, aunque lo hago de distinta forma a los demás, lo hago porque la piedra tal vez necesite un poco de calor, y si no lo sabes, cuando abrazas a una piedra, esta almacena el calor por dentro.

He sacado las cosas de mi pasado, y aunque confieso que a veces odio la idea de tener que recordar porque me pone demasiado triste; por otro lado, me hace bien recordar que todo lo que viví fue real y que esas personas que están ahí, un día estuvieron aquí, a mi lado. Recuerdo sin importar cuál fue su final en mi historia, es cierto, uno escribe la propia, pero a veces es la vida la que te la tacha.

Cuánta distancia hay en una fotografía, cuántos cambios, cuánto tiempo desde entonces.

Loco, nunca cuerdo.
Beso, muerdo y muero, todo a la vez.
Y sin que nadie se dé cuenta de cuán jodido estoy. Lo malo de escribir es que también se nota, sin que te miren a los ojos, cuán jodido estás por dentro.
Mis peores pesadillas son mi mayor inspiración. Me inspira todo lo que me hace daño, me rasguña o me mata.

Ya es hora, aunque no sé de qué. 

 

Autor: Benjamín Griss