EL GRAN DÍ

—Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día—. —fue lo que me dijo ese miércoles en la mañana, mientras los rayos del sol entraban precipitadamente por la ventana. Se despidió de mí con un beso en la frente, de esos que te duran 12 horas, hasta su regreso, su aroma natural se quedó impregnado en toda la habitación, es ese tipo de aroma que hace que te sientas cómodo, seguro, querido, me dijo algo más, pero no pude escucharla muy bien, tal aroma provocó que me sumergiera en un sueño cálido y profundo, ella trabajaba organizando eventos y ese día debía estar temprano en la oficina. Me di la vuelta y me enrollé bajo las sábanas, yo trabajaba como encargado en un bar, y siempre llegaba muy tarde, dormía de día, trabajaba de noche, era un horario muy complicado, pero debíamos ganar más dinero para poder pagar la hipoteca que años antes nos dio para poder comprar dos carros y remodelar un jardín.

Estando en mis sueños, pude ver como nos encontrábamos en alguna playa, era de día y las olas sonaban imponentes, como un tifón llegando a tierra, habían palmeras y también muchas gaviotas, no son mis aves favoritas, pero en fotos sí que se ven bien adornando el paisaje. Me encontraba con ella, su traje de baño blanco hacía marcarle todas sus curvas, la amo, es mi persona favorita en el mundo, me gusta cuando ríe, cuando hace muecas con la cara pensando que no la estoy viendo, me gusta cuando tiene sus días tristes y quiere olvidarse del mundo, y la quiero cuando me cuenta sus pensamientos extraños, llevamos poco tiempo de casados, cuando nos conocimos supe que sería la persona ideal para mí, encajaba en todos los sentidos, su sentido del humor, sus metas y proyectos, sus sueños y sus planes de vida, la quise, la quise desde el primer día que nuestras miradas se cruzaron, recuerdo aquellas vacaciones en la montaña, ella le teme a las arañas, pero ella no sabe que las arañas nos tienen más miedo a nosotros, no tienen la culpa de estar donde están, nosotros somos los que hemos invadido su territorio, salió corriendo de la carpa, gritaba desesperadamente, yo no paraba de reír, me causaba gracia como es que un animal tan pequeño podía hacer correr a un humano tan grande, pero pienso que así son los miedos, a veces son pequeños espectros que aparecen para hacernos correr, —y vaya que lo logran—. Pero, yo tomé a la pequeña araña que supongo que estaba llena de miedo, y la solté entre la vegetación. Fui a abrazar a quien antes era mi novia, la tomé del brazo y dije que quería protegerla por el resto de mi vida, ese día supe que quería casarme con ella. 

Despierto con una gran sonrisa, recordando aquel momento que cambió mi vida por completo, voy a la ducha, me lavo la cara, y quedo de pie en la regadera, viendo la baldosa  que hace pocos meses habíamos remodelado. El teléfono de la casa no paraba de sonar, debía salir a contestar pero estaba tomando mi ducha del día, así que no le presté atención, quería que el agua siguiera corriendo por mi cabeza y bajara por todo mi cuerpo, la ducha es de por sí, mi lugar favorito en toda la casa, es un momento mágico donde te encuentras solo, contigo, viendo como el agua fluye y fluye, no sabes de donde viene, pero agradeces que esté allí, porque te relaja, te da cierta satisfacción de que todo sea un poco más fresco. Cierro la llave, y aún puedo escuchar que el teléfono sigue sonando, me seco los pies y salgo del baño, tomo el teléfono pero ya habían colgado, reviso mi móvil y tengo varias llamadas perdidas, ¿Pasaría algo en el bar? ¿habrán robado? Tal vez es algún mocoso haciendo alguna broma, pero… 

Es mucha casualidad que ambos teléfonos tuvieran tantas llamadas perdidas. Me calmo, y llamo al número que minutos antes había retumbado al mío. Mientras repicaba el teléfono, en el calendario estaba marcado con marcador rojo la fecha de hoy, no le presté atención.

—¿Aló?. —La voz de un hombre suena y de fondo se escuchan sirenas, patrullas de policía, personas gritando y la línea se escucha entrecortada. 

—Hola, tengo una llamada perdida de este número, ¿Qué ocurre?. —Mi pulso comenzaba a acelerarse, mi ritmo cardíaco aumentaba progresivamente—, —Señor, lo llamo desde el Hospital General, su esposa, necesito que venga de inmediato. —Me desesperé, le grité a la persona que me había llamado que me diera respuestas, pero no tuve éxito, solo sabía que algo malo le había ocurrido a mi esposa.— Rápidamente me coloco lo primero que encuentro en el clóset, me coloqué los zapatos al revés, y salí corriendo al Hospital General, gracias a los nervios, olvidé traer mi móvil, pensé en devolverme a casa, pero ya estaba manejando por la autopista principal, el tiempo pasa tan rápido cuando te encuentras en una situación así. Un millón de pensamientos negativos invadían mi mente, todos pronosticando una tragedia, —este no puede ser el fin. —este no puede ser el fin, me repetía una y otra vez, de los nervios las lágrimas no me salían, sentía un fuerte dolor en el pecho, era una de esas sensaciones extrañas que no puedes explicar, puedo ver en la autopista a lo lejos,  un montón de bomberos apagando un carro en llamas, el carro estaba irreconocible, había un poco de tráfico pero los policías abrieron un canal para poder pasar por el accidente, cosa que agradecí esquivando a todos y tocando muy fuerte la bocina para que me dejaran pasar rápido, esquivé un autobús, casi me llevo por el medio a un motorizado, y le pité fuertemente a una señora que tomaba fotos al accidente. 

Llego por fin al Hospital General, y veo a Jane, una de las asistentes de mi esposa, tenía sus manos en la cabeza, y los ojos hinchados de tanto llorar, me ve a lo lejos y me lanza una mirada de tristeza, una mirada de esas que sientes que hiciste todo lo que pudiste pero al final todo salió mal, yo me paralicé, quedé de pie viéndola fijamente a los ojos, vi el hospital, vi, una patrulla de policía, vi un camión de bomberos, lo supe, lo supe desde el momento que iba manejando en la autopista, el carro, ese al que yo creía irreconocible, era el mismo que el año pasado había comprado junto con mi esposa, ahora en llamas, sumido por el fuego, eliminado por completo del mundo. Lo supe, supe que mi esposa habría muerto en ese accidente, me lancé en el piso de rodillas y maldije a todo el puto mundo por no haber podido hacer nada, por no haber despertado hoy y poder decirle cuánto la amaba, maldije el haber tenido horarios tan separados, el trabajar para nada, el sacrificio que ambos habíamos hecho para poder cumplir nuestros sueños. Hoy todo se lo habían llevado las llamas. 

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día.

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día

Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día.

Debí haber despertado, debí haberla abrazado por última vez, a veces no lo sabes, vives el día a día, sin saber que mañana todo lo que conoces te puede ser arrebatado, 

—Despierta dormilón, debes prepararte para tu gran día. 

Ese gran día era hoy, nuestra fecha de aniversario, ella salió temprano a prepararme una sorpresa para celebrar juntos, yo lo había olvidado. 

Cada día es un gran día, no lo desaproveches, abraza, ama, ríe y llora, porque un día ya no habrán más gran días.

EL GRAN DÍA 

Escrito por CHRISSBRAUND

Categorías: Historias Ilustradas

8 commentarios

Angie · 20/03/2019 a las 3:04 PM

Me quedé con un nudo en la garganta después de leer esto, que triste y misteriosa puede ser la vida. Un día crees estar completo y al otro te encuentras totalmente sólo y sin ganas de nada, en realidad es muy bello y real, gracias por las lecciones de vida que aunque las sabemos no las tenemos en cuenta, pasamos la vida viviendo un montón de sinsabores cuando en realidad tendríamos que estar felices de lo afortunados que somos de poder seguir vivos ,para todo o para nada, ojalá que sea más para lo primero

    ChrissBraund · 20/03/2019 a las 3:22 PM

    Hola, gracias por tomarte el tiempo para leer y luego escribir, gracias por esas bonitas palabras, espero podamos (y me incluyo) apreciar más los buenos momentos, porque un día no estarán nunca más. Mil gracias. Bienvenida a este espacio.

maria saba · 20/03/2019 a las 8:35 PM

OMG esta historia me atrapo demasiado Chriss, no imaginas lo que me hizo reflexionar. Gracias por este escrito.

    Chris Braund · 21/03/2019 a las 4:51 AM

    Gracias Mari, me alegro mucho que te haya gustado

Joanna · 21/03/2019 a las 2:56 AM

Con un nudo en la garganta, empezar a sentir lo que iba leyendo, adentrarme a la historia, pff…..Es algo tan fuerte y real que pasamos de largo muchos detalles de la vida, a veces pasa, que llegamos a sentir que estaremos por mucho tiempo hasta que la vida nos topa con pared.

    Chris Braund · 21/03/2019 a las 4:52 AM

    Si.. A veces vivimos sin pensar que un día no vamos a estar más aquí. Y que somos más temporales de lo que creemos

Esmi · 21/03/2019 a las 5:20 AM

Me dejaste con un nudo en la garganta pero bllisimo como escribis, bellisima histotia, bellisima reflexion!

    ChrissBraund · 21/03/2019 a las 11:34 PM

    Hola Esmi, gracias por tomarte el tiempo de escribirme y darme tu opinión sobre el escrito. Un abrazo enorme.

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