¿Qué hay en la última hoja del libro?

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Supongo que, en algún momento te das cuenta que debes continuar adelante y que no tiene sentido seguir pausado ante la vida.

Tal vez sea la única manera de honrar a los que no pudieron seguir a tu lado y se sentaron en el camino a esperar más respuestas o esperar simplemente que pasara lo que quedaba de vida.

De momento pierdo las fuerzas y mis rodillas se cansan, lo único que deseo es echarme en el piso y no andar más, entonces lloro y me deprimo, y todo se vuelve una bola de nieve que sin darme cuenta me transforma en avalancha y me rompe todo lo que me sujetaba.

Mis ojos presenciando cómo se marchitan algunas rosas que se aferran a las espinas y no florecen, deciden hacer daño sin siquiera saber su potencial.

He estado esta noche observando al pasado y me pude dar cuenta que, a medida de qué pasa el tiempo, vamos fotografiando buenos momentos mientras anhelamos otros, pero, sin darnos cuenta estamos contando una historia que va de a poco, cómo esta madrugada, cómo dos tortugas intentando acercarse una a la otra. Y sin darnos cuenta, ya hemos cruzado fronteras, ríos y tempestades.

Hoy he querido quedarme en cama, y se ha vuelto costumbre, pero mirando tus fotografías de sonrisas lejanas, me pude dar cuenta de que, en algún momento yo me encontraré en tu posición y alguien estará en la que me encuentro hoy.

Creo que, hay días que vienen, pero los que se van ya no tienen vuelta atrás. La hoja que acaba de pasar ya no se repetirá y los lugares que un día visitamos se quedarán intactos en nuestra memoria.

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1 comentario

G · 05/09/2020 a las 8:59 PM

En ocasiones miramos el mundo como gigante e inexplorable. Nos sentimos tan diminutos e incapaces de seguir adelante, crees que te fundes en un agujero negro que ha quedado de alguna explosión de sentimientos, el miedo se apodera de ti, te paraliza, frena tu visión de futuro, lo hace parecer inexistente.

Muchos no creemos en algún momento que exista un mañana diferente, un día soleado, fresco, tranquilo, en paz; muchos esperamos que ese día llegue como si fuera impalpable, poco realista o muy, muy lejano.

Y es que si miramos por la ventana nos damos cuenta que el sol está ahí, que los árboles se mueven al ritmo de la brisa que los acaricia, que los pájaros cantan de felicidad celebrando un nuevo día, y que ese día, aunque nos parezca mentira, es hoy; no lo sentimos, no nos enteramos de que hemos perdido días maravillosos por visitar el foso profundo donde descansan nuestras emociones perennemente.

El día de comenzar a ser felices es hoy.

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