cuento navideño, historia de amor a distancia

un cuento de navidad

La navidad siempre ha sido mi época favorita del año.

Sentir la nieve sobre el rostro, el frío que sutilmente nos hace una caricia opacado por el calor familiar que nos arropa, la alegría, los regalos y esos momentos inesperados que se cruzan en nuestro camino transformando un día cualquiera en un día especial.

Así comenzó todo, un día cualquiera que paseaba por el parque, sin ánimos de presumir puedo decirles con certeza que ese día estaba hermosa.

Llevaba puesta mi mejor sonrisa y una mirada brillante como si algo dentro de mi supiera que ese sería el día, mi día.

Luego de unos minutos de liberar mi alma con cada paso decidí sentarme a descansar y fue ahí cuando llegaste tú y con tu llegada le pusiste rostro a lo que siempre estuve buscando.

Te sentaste a mi lado con un uniforme impecable y una mezcla de sentimientos que abarcaban emoción, orgullo y una gota de tristeza.

Nos vimos y empezamos a hablar con la mirada. Esa fue nuestra primera forma de comunicación y a partir de ahí se convirtió en nuestra preferida.

Nuestras mejores charlas siempre fueron con la mirada.

Luego de habernos presentado, me contaste que tu padre siempre soñó con que fueras militar y que en honor a él hoy recibías tu medalla.

Pude ver las lágrimas a través de tus ojos cuando me decías que confiabas que, desde el cielo, tu padre te veía con orgullo junto a tu madre quien probablemente lloraba de la emoción.

A pesar de que nuestra conversación no duro más de 40 minutos, sentí que ya conocía toda tu vida.

Y así como cuando sientes algo que no puedes explicar, pasó. Me enamoré de ti… firmé sin leer las letras pequeñas, donde decía que algún día tendrías que partir.

Ayer, cuando recibí tu llamada no lo podía creer, o más bien, no lo quería creer.

Me dijiste claramente que volverías y que si mi amor era tan intenso como el tuyo te esperaría sin que me lo pidieras y así será.

Sé que volverás y por eso estaré aquí esperándote y desde aquí sentirás mi amor dándote fuerzas, dándote energía para poder continuar y regresar a casa sano y salvo a enredarte en un abrazo donde solamente cabes tú…

 

Segunda parte 

 24 de diciembre 2016,

11 meses después.

Cuando el amor es verdadero, “la distancia separa los cuerpos, pero no los corazones.”

amores a distancia

Luego de salir de trabajar decidí ir a escribirte la carta de navidad.

Te confieso que si no la había escrito no fue por falta de tiempo y mucho menos porque no sabía que escribir, sino porque tenía la ilusión de poder decírtelo en persona.

Llegué a nuestro lugar y empecé a escribir. No me detuve a pensar ni un segundo hasta terminar, tenía claro todo lo que te quería expresar y como iba a decirlo.

De todas las cartas que te había escrito, esa fue la más difícil, cada palabra iba acompañada de una lágrima.

Desde que te fuiste tenía la esperanza de que volverías a tiempo para pasar juntos la Navidad, pero escribir esa carta, en cierta forma, era aceptar que aún no volverías.

Luego de haber terminado decidí dar una vuelta, mientras una corriente de brisa fría secaba las lágrimas en mi rostro.

Nos vimos y me di cuenta que fue tan grande tu sorpresa como la mía. Salí corriendo a tus brazos y nos abrazamos tan fuerte que pude sentir tu corazón latiendo al ritmo del mío.

Las mariposas en mi estómago despertaron otra vez y revolotearon con más fuerza que nunca.

Fue como si no hubiera pasado un segundo desde que nos vimos por última vez.
 Luego de intercambiar abrazos, besos, caricias y miradas, nos sentamos en nuestro lugar y comenzamos a hablar.

Me contaste cada detalle de como tenías planeado sorprenderme esa noche y juntos nos reímos de las jugadas del destino.

Yo te conté sobre la carta y te dije con punto y coma lo que en ella había escrito, sin necesidad de leerla.

En ese intercambio de palabras y sentimientos pasó el tiempo y cuando nos dimos cuenta ya eran las 10:30 de la noche.

Fuimos a mi casa y entre los dos, con lo poco que tenía en la despensa, preparamos nuestra cena de Navidad.

Decoramos la mesa con velas y algunos adornos que tenía guardados.

Fue la mejor noche buena que pasé en toda mi vida, porque lo que hace mágico ese día no es lo que hagas para cenar sino la persona que cena contigo.

A pesar de que nos dormimos alrededor de las 4 de la madrugada, al día siguiente me despertaste muy temprano.

Me dijiste que querías aprovechar el día al máximo. Salimos a las 7 de la mañana y llegamos a las 10 de la noche.

Fue un día increíble, de esos que quedan tatuados en tu memoria.
Justo cuando iba a preparar algo para comer, me dijiste que tenías que hablar conmigo.

Nos sentamos en la mesa que aún tenia las velas medio derretidas de la noche anterior y lo dijiste: «Tengo que partir», la verdad es que ya lo imaginaba pero nunca pensé que fuera tan pronto.

Cuando me dijiste que tu vuelo salía en 3 horas me quedé muda. Luego de recuperar la voz que todavía me temblaba, solo se me ocurrió preguntarte algo… «¿Por qué?

¿Por qué no me lo dijiste antes?»

Tu respuesta me hizo ver las cosas diferentes, me dijiste algo que me dejó una lección que nunca voy a olvidar:

“Si te hubiera dicho, probablemente, la tristeza de saber que volvería a irme hubiera opacado la felicidad de mi regreso, no te dije porque quería que estuvieras completamente feliz, que disfrutáramos nuestra noche sin pensar en lo que iba a pasar.”

Así mismo pasa en la vida, muchas veces nos preocupamos tanto por lo que va a pasar en el futuro que nos olvidamos de vivir el presente.

Debemos aprender a vivir cada día, a vivir un día a la vez.
“No hay mañana por el que valga la pena olvidar el día de hoy”

Escrito por: @Anelmarielle_

ilustrado por ChrissBraund
 

5/5

4 commentarios

Melanie- Explorando entre líneas · 22/12/2017 a las 4:20 AM

Me encanta! Sin duda, espero leer la continuación!

Karicia_pr · 27/12/2017 a las 1:08 PM

Hermoso! ?Esperando la continuación para saber mas de ese abrazo y ese verdadero amor ♥️♥️♥️♥️♥️

Rd · 27/12/2017 a las 10:50 PM

Muy dulce, espero leer la Continuacion.

Brisa LATorre · 06/01/2018 a las 6:44 AM

Es muy hermoso, tan corto PERO a la vez expresa tantas cosas.
Espero la CONTINUAcion con ancias

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