Cuando la confianza se rompe, todo se vuelve sospechoso
Después de una traición, hasta los gestos más sinceros empiezan a parecer una trampa. El corazón se pone en guardia como mecanismo de defensa, y eso, aunque agotador, tiene sentido.
Confiar de nuevo no es olvidar lo que pasó
No se trata de bajar la guardia por completo ni de fingir que nada dolió. Se trata de aprender a distinguir entre quien te lastimó y quien está frente a ti hoy.
Poco a poco, sin obligarte
La confianza se reconstruye en pequeñas dosis, no de golpe. Date permiso de ir despacio, sin sentir que eso te hace desconfiado o incapaz de amar.