Cuando confundimos amor con permanecer
A veces nos quedamos donde no nos quieren bien porque tenemos miedo de quedarnos solos. Y sin darnos cuenta, empezamos a mendigar migajas de cariño que jamás alcanzarán para llenarnos.
Ninguna persona vale tanto para que dejemos de querernos a nosotros mismos por su amor.
El amor propio no es egoísmo, es supervivencia emocional
Quererte primero no significa dejar de querer a los demás. Significa dejar de sacrificarte hasta desaparecer dentro de una relación, una amistad o una familia.
Cuando aprendes a validarte a ti mismo, dejas de necesitar que otros lo hagan por ti.
Empezar a elegirte, un día a la vez
No pasa de un día para otro. Empieza por notar cuándo te faltas al respeto a ti mismo por complacer a otros. Empieza por decir “esto ya no me hace bien” en voz alta, aunque duela.
Mereces un amor que no tengas que rogar. Empezando por el tuyo.
