Ese niño que sigue viviendo en ti
Muchas de nuestras reacciones adultas nacen de heridas que se formaron mucho antes de saber ponerles nombre. Ese niño que fuiste sigue dentro de ti, esperando que alguien, por fin, lo mire con ternura.
Convertirte en el adulto que necesitabas
No puedes cambiar lo que viviste, pero sí puedes darte hoy lo que entonces te faltó: paciencia, validación, la certeza de que tus emociones importan.
Un abrazo pendiente
Sanar tu niño interior es, muchas veces, simplemente permitirte sentir lo que antes no te dejaron sentir. Ese abrazo pendiente empieza contigo mismo.