El dolor de las despedidas no anunciadas
Hay personas que llegan a nuestra vida para quedarse una temporada, no para siempre. Y cuando se van, aunque las hayamos querido con todo, el dolor de esa ausencia puede sentirse como un fracaso propio.
No todos se van por algo que hiciste mal
Aceptar que alguien se aleje no significa que no fuiste suficiente. A veces los caminos simplemente dejan de coincidir, y eso no resta valor a lo compartido.
Agradecer lo vivido, aunque haya terminado
Puedes soltar a alguien y, al mismo tiempo, agradecer lo que te dejó. Ambas cosas pueden ser verdad a la vez, y eso también es parte de sanar.