El calendario no sabe que esa persona ya no está. Sigue marcando su cumpleaños como si nada, y tú te despiertas ese día con el pecho apretado, sin saber si llorar, celebrar o fingir que es un día cualquiera. Si te pasa, no estás exagerando: el cumpleaños de alguien que perdiste es una de las fechas más difíciles del duelo.
No hay una forma correcta de vivir ese día
Hay quienes prefieren reunirse y recordar. Hay quienes necesitan silencio. Hay quienes no quieren hablar del tema. Todas son válidas. Lo único que no te hace bien es obligarte a sentir algo que no sientes para cumplir con lo que otros esperan.
Pequeños gestos que ayudan
- Prepara su comida favorita. Cocinar lo que le gustaba es una forma de tenerlo cerca.
- Escríbele. Cuéntale cómo estás, qué ha cambiado, qué extrañas.
- Visita un lugar que compartían. O evítalo, si todavía duele demasiado.
- Avisa a alguien de confianza. No tienes que atravesar el día en soledad.
El vínculo no termina con la muerte
En De mí para mí, la tormenta pasará, Nick Z pierde a su abuela, la mujer que fue su madre en todo el sentido de la palabra. Lo que lo sostiene son las cartas y los sueños que ella le dejó: la prueba de que el amor sigue encontrando formas de llegar, aunque la persona ya no esté. Si esta fecha te pesa, esta historia puede acompañarte. Consigue tu ejemplar aquí.
Ese día no tienes que estar bien. Solo tienes que darte permiso de recordar. Porque recordar también es una forma de seguir celebrando que existió.
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